20 de julio de 2026

Salud alerta por pantallas excesivas en niñas y jóvenes

Ensalada de verduras frescas servida en plato

La Secretaría de Salud colocó este lunes 20 de julio un tema cotidiano en el centro de la conversación: el impacto del uso excesivo de plataformas digitales y redes sociales en niñas, niños y jóvenes.

Un problema que empieza en casa

El uso de pantallas no es, por sí mismo, un enemigo. Teléfonos, tabletas y computadoras sirven para estudiar, comunicarse, jugar y acceder a información. El problema aparece cuando sustituyen sueño, convivencia, movimiento, alimentación tranquila y conversación familiar. En vacaciones, ese riesgo aumenta porque hay menos horarios escolares y más tiempo libre sin estructura.

La alerta de salud pública no busca culpar a madres, padres o adolescentes, sino abrir una conversación práctica. Muchas familias viven conectadas por necesidad: trabajo, tareas, trámites, transporte y seguridad. Pero cuando una niña o un joven pasa horas saltando entre videos cortos, videojuegos, chats y redes, el cuerpo y la mente pueden resentirlo.

Señales que conviene observar

Entre las señales de alerta están dormir menos, irritarse cuando se retira el dispositivo, perder interés en actividades fuera de pantalla, comer viendo el celular, evitar contacto presencial o mostrar ansiedad por responder de inmediato. También puede haber dolor de cabeza, cansancio visual, sedentarismo y dificultad para concentrarse.

La solución rara vez funciona si se plantea como prohibición total. Suele ayudar más establecer horarios visibles, cargar dispositivos fuera de la recámara, acordar espacios sin celular durante comidas, equilibrar videojuegos con actividad física y revisar juntos qué contenidos se consumen. Las reglas son más sostenibles cuando también las cumplen los adultos.

Vacaciones como oportunidad

El verano puede ser un buen momento para reajustar hábitos sin convertirlo en castigo. Caminar, leer, cocinar, visitar bibliotecas, practicar deporte o ayudar en tareas de casa pueden reemplazar parte del tiempo digital. No se trata de negar la tecnología, sino de devolverle proporción.

La salud digital empieza con una pregunta sencilla: después de usar una pantalla, ¿la persona se siente mejor, más tranquila y conectada, o más cansada, ansiosa y aislada? Esa respuesta puede guiar el primer cambio.

Fuentes: Secretaría de Salud, Organización Panamericana de la Salud.

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