El petróleo Brent superó los 100 dólares por barril este miércoles después de nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán contra buques e infraestructura energética. El regreso a ese umbral, no visto desde julio, reavivó las preocupaciones por inflación, suministro de combustibles y mayores costos para hogares y empresas en distintas regiones del mundo.
La referencia internacional se mantuvo ligeramente por encima de 100 dólares durante la sesión de media jornada en Estados Unidos, de acuerdo con Associated Press. El crudo estadounidense ganó alrededor de 2.4 por ciento y se ubicó en 95.25 dólares por barril, mientras los precios de la gasolina registraron un aumento pronunciado durante la noche.
La escalada ocurrió después de ataques contra instalaciones petroleras y embarcaciones en Medio Oriente, una zona donde la cadena de suministro ya opera bajo presión. El conflicto entre Estados Unidos e Irán se prolonga por más de seis meses y ha reducido de forma marcada el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz, paso por el que circulaba cerca de una quinta parte del consumo mundial antes de la guerra.
El mercado había mostrado alivio a principios del verano, cuando el Brent retrocedió hacia 70 dólares por expectativas de negociaciones y planes para movilizar cargamentos de manera segura fuera del golfo Pérsico. Esas expectativas se debilitaron con la reanudación de hostilidades. Desde finales de agosto, la cotización se había mantenido por encima de 90 dólares y ahora vuelve a una cifra de tres dígitos.
El impacto no se limita a las estaciones de servicio. El crudo es insumo para gasolina, diésel, petroquímicos y transporte de mercancías; por ello, un encarecimiento prolongado puede trasladarse a alimentos, ropa, cosméticos y otros productos. Analistas citados por AP consideran que romper la barrera de 100 dólares es un hito psicológico, aunque la preocupación principal reside en el efecto acumulado sobre la inflación.
El presidente estadounidense, Donald Trump, reconoció que los precios podrían no bajar hasta después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Afirmó que espera una caída posterior, pero no presentó un mecanismo específico que garantice ese resultado. Sus declaraciones ligaron de forma directa el costo de la energía con la presión política que enfrenta el gobierno antes de los comicios.
La administración estadounidense ya recurrió a la reserva estratégica de petróleo. AP reportó que a principios de agosto el inventario había caído por debajo de 300 millones de barriles, más de 100 millones menos que al comenzar 2026. Esa reducción deja un margen menor para amortiguar nuevas interrupciones si el conflicto vuelve a afectar tanqueros, puertos o rutas marítimas clave.
La volatilidad también responde a señales contradictorias sobre una salida negociada. Cada anuncio de conversaciones reduce temporalmente las primas de riesgo, mientras cada ataque devuelve la atención a la capacidad física de transportar crudo. Para importadores, aerolíneas, fabricantes y distribuidores, esa oscilación complica presupuestos, coberturas financieras y decisiones de precios incluso antes de que exista una escasez efectiva.
El nivel de 100 dólares no determina por sí solo una crisis, pero sí eleva el costo de mantener la guerra y aumenta la exposición de la economía mundial. Si el Brent permanece en tres dígitos, la presión llegará primero a combustibles y fletes y después a una gama más amplia de bienes. La duración de la escalada y la seguridad del estrecho de Ormuz serán las variables decisivas.
Fuentes: Associated Press, “Oil surges above $100 a barrel as US and Iran launch new attacks”, 9 de septiembre de 2026; AP, declaraciones de Donald Trump sobre precios del petróleo, 9 de septiembre de 2026.












