Huawei comenzó a enfrentar en Nueva York un juicio penal por acusaciones de robo de tecnología, apropiación de secretos comerciales y fraude electrónico y bancario. La selección del jurado inició el martes y el proceso, presidido por la jueza federal Ann Donnelly, podría prolongarse alrededor de tres meses, según la información difundida este miércoles.
La tecnológica china se declaró no culpable de los cargos y sus abogados han intentado que el caso sea desestimado. La defensa sostiene que las acusaciones son imprecisas y que los fiscales de Estados Unidos buscan extender indebidamente su jurisdicción sobre actividades realizadas en otros países. El juicio deberá resolver tanto los hechos como el alcance legal de esas operaciones internacionales.
La acusación afirma que Huawei y algunas filiales hicieron negocios en Corea del Norte pese a las sanciones estadounidenses. También sostiene que la empresa instaló equipos de vigilancia que habrían ayudado a las autoridades iraníes a seguir a manifestantes durante las protestas de 2009. Huawei rechaza las imputaciones, por lo que esos señalamientos tendrán que ser probados ante el jurado.
Otro componente del expediente se relaciona con Skycom, una empresa radicada en Hong Kong. Los fiscales acusaron en 2019 a Huawei de utilizarla como filial no oficial para vender equipo en Irán y eludir sanciones. La operación también dio origen a cargos relacionados con la información que la compañía proporcionó a instituciones financieras que procesaron pagos internacionales.
El caso recuerda la detención en Canadá de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei e hija del fundador de la compañía. Fue arrestada a finales de 2018 a petición de Estados Unidos y permaneció casi tres años sometida a un procedimiento de extradición. Washington la acusó de engañar al banco HSBC sobre los negocios iraníes vinculados con Skycom.
Meng regresó a China en 2021 después de que Estados Unidos retirara la solicitud de extradición y posteriormente desestimara los cargos. Su detención había generado una crisis entre Pekín y Ottawa. Durante ese periodo, dos ciudadanos canadienses permanecieron encarcelados en China acusados de espionaje y fueron liberados cuando la ejecutiva volvió a su país.
Las imputaciones actuales se remontan, según los fiscales, a conductas que comenzaron a finales de la década de 1990. El expediente se hizo público en 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, y fue ampliado después con cargos de asociación ilícita y conspiración para sustraer secretos comerciales a compañías tecnológicas estadounidenses.
El proceso judicial corre en paralelo a las restricciones comerciales que Washington impuso a Huawei. Esas medidas limitaron su acceso a chips avanzados, programas y otras tecnologías de origen estadounidense. La empresa, con sede en Shenzhen, respondió aumentando su inversión en diseño y fabricación de semiconductores, una prioridad que coincide con la estrategia de Pekín para reducir la dependencia tecnológica exterior.
El veredicto puede tener consecuencias económicas y diplomáticas más amplias que una sanción corporativa. Una condena reforzaría la política estadounidense de control sobre transferencias tecnológicas y negocios sujetos a sanciones; una absolución debilitaría parte de una acusación construida durante años. Mientras dure el juicio, cada cargo deberá evaluarse con evidencia y bajo la presunción de inocencia que corresponde a la empresa acusada.
Fuente: Agencia EFE, “Huawei afronta en Nueva York un juicio por el robo de secretos comerciales y fraude bancario”, 9 de septiembre de 2026.












