15 de septiembre de 2026

Tres perros salvajes recorren 4 mil 126 kilómetros y fijan un registro inédito en África

Grupo de perros salvajes africanos en su hábitat natural

Tres perros salvajes africanos recorrieron 4 mil 126 kilómetros a través de Zambia durante nueve meses en busca de territorio y posibles parejas, un desplazamiento descrito como el más largo registrado para un mamífero terrestre en África. Los animales, tres hermanos conocidos como los machos Mayukuyuku, fueron seguidos mediante collares de posicionamiento satelital.

El trío abandonó su manada natal en el Parque Nacional Kafue a mediados de 2025. Primero avanzó hacia el este, después tomó rumbo al norte en dirección a las ciudades industriales de Kitwe y Ndola, regresó sobre parte del camino y finalmente se dirigió al valle del río Luangwa. Para abril de 2026 había alcanzado una zona de gestión de fauna situada entre los parques nacionales South Luangwa y Lower Zambezi.

Una ruta equivalente a cruzar varios países

La distancia acumulada, 4 mil 126 kilómetros, equivale aproximadamente a la mitad del trayecto entre El Cairo y Ciudad del Cabo. No fue una migración en línea recta: los animales exploraron, corrigieron el rumbo y atravesaron paisajes con distintos niveles de protección y presencia humana.

El recorrido llevó a los Mayukuyuku fuera de Kafue, uno de los grandes espacios naturales de Zambia, y los acercó a la población de perros salvajes del valle de Luangwa, estimada en unos 400 ejemplares. Los investigadores consideran que el grupo pudo haber establecido un territorio, aunque todavía no han determinado si se unió a otros animales ni cuántos integrarían ahora la manada.

Los perros salvajes africanos suelen dispersarse al llegar a la edad adulta. Abandonan el grupo familiar para buscar parejas no emparentadas y fundar nuevas manadas. Ese comportamiento evita la reproducción entre parientes y conecta poblaciones separadas, pero también expone a los individuos a carreteras, asentamientos, cercas y trampas.

Los collares revelaron caminos invisibles

El grupo formó parte de 19 conjuntos monitoreados por investigadores del Programa de Carnívoros de Zambia y la Universidad Estatal de Montana. Los collares GPS registraron posiciones sucesivas y permitieron reconstruir los movimientos durante meses. Sin esa tecnología, un viaje tan extenso habría quedado reducido a avistamientos aislados, imposibles de unir con precisión.

El estudio muestra que las áreas protegidas no funcionan como islas. Los animales dependen de corredores que atraviesan zonas de uso agrícola, tierras comunales y espacios de gestión de fauna. La supervivencia de una especie móvil exige, por tanto, conservar no solo los parques donde nacen las manadas, sino también las rutas que conectan ecosistemas lejanos.

El viaje de los tres machos terminó, hasta el último registro analizado, en una franja parcialmente protegida. Esa clase de zona amortigua el contacto entre parques, comunidades y actividades productivas. Su importancia aumenta cuando los animales necesitan desplazarse cientos o miles de kilómetros antes de encontrar un lugar adecuado.

Otros trayectos terminaron de forma trágica

La investigación también documentó el caso de una hembra identificada como EWD-1355. Salió de South Luangwa con dos hermanas en 2021 y recorrió más de 2 mil 300 kilómetros, incluso a través de Mozambique. Su desplazamiento terminó cuando quedó atrapada en un lazo colocado para capturar fauna destinada al consumo de carne.

Los perros salvajes tienden a permanecer cerca de integrantes heridos de su manada, conducta que puede provocar que varios caigan en conjuntos de trampas instaladas en la misma zona. El destino de las dos hermanas no pudo establecerse, una muestra de la dificultad para seguir a todos los individuos incluso con programas de monitoreo prolongados.

La especie, cuyo nombre científico es Lycaon pictus, está amenazada por la pérdida y fragmentación del hábitat, los conflictos con personas, las enfermedades y la captura accidental. Cada dispersión exitosa puede aportar diversidad genética a otra población; cada corredor bloqueado reduce esa posibilidad.

El registro de los Mayukuyuku sorprende por la distancia, pero su principal valor científico está en el mapa que dejaron. La ruta demuestra que un grupo puede unir Kafue con la región de Luangwa y atravesar entornos profundamente transformados. También ofrece a las autoridades una referencia concreta para identificar pasos, reducir riesgos en carreteras y concentrar acciones contra las trampas.

Los tres hermanos no recorrieron una ruta turística ni siguieron una migración estacional predecible. Exploraron hasta encontrar condiciones para establecerse. Esa búsqueda convirtió un movimiento natural de dispersión en un récord y, al mismo tiempo, dejó una guía sobre los vínculos ecológicos que todavía permanecen abiertos en el sur de África.

Fuentes: Mongabay, Ecology, Programa de Carnívoros de Zambia, Universidad Estatal de Montana.

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