Perú formalizó su incorporación al Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Estados Unidos para coordinar acciones contra el crimen organizado transnacional y el narcotráfico. El anuncio se produjo en Lima durante la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien se reunió con la presidenta peruana Keiko Fujimori en el Palacio de Gobierno el jueves 10 de septiembre.
Una nueva etapa entre Lima y Washington
Fujimori presentó la adhesión como parte de una etapa renovada en la relación bilateral. La mandataria afirmó que el objetivo es reforzar la cooperación en seguridad sin renunciar a la autonomía del Estado peruano. También puntualizó que el país mantendrá sus relaciones comerciales con naciones de Asia y Europa, una precisión dirigida a dejar claro que el acercamiento con Washington no implica cerrar otros espacios económicos.
Rubio sostuvo que Estados Unidos cuenta con capacidad para actuar por cuenta propia, pero aseguró que no emprenderá operaciones dentro de países latinoamericanos sin que sus gobiernos las soliciten. Explicó que la estrategia prioriza la coordinación con aliados y el respeto a sus marcos legales. La declaración busca delimitar el alcance de una política regional que ha generado debate por el uso de recursos militares contra embarcaciones señaladas de transportar drogas.
La coalición amplía su presencia regional
Perú se incorpora después de otros gobiernos sudamericanos que han aceptado participar en el esquema. Colombia también se sumó recientemente, mientras Ecuador ha realizado operaciones conjuntas en sus aguas territoriales. En esos procedimientos, personas que viajaban en embarcaciones acusadas de colaborar con el narcotráfico fueron trasladadas a autoridades ecuatorianas para continuar los procesos correspondientes.
La visita a Lima cerró una gira de Rubio por Colombia, Ecuador y Perú. Fue su quinto recorrido por América Latina con el propósito de consolidar alianzas de seguridad. La agenda estadounidense combina combate al tráfico de drogas, control migratorio e intercambio de inteligencia, mientras los gobiernos participantes buscan capacidades adicionales para enfrentar organizaciones que operan a través de varias fronteras.
Seguridad, legalidad y límites operativos
La discusión no se reduce a una declaración diplomática. La aplicación del Escudo de las Américas dependerá de los mecanismos que acuerden las instituciones peruanas y estadounidenses, las autorizaciones para cada operación y la forma en que se compartirá información. Fujimori insistió en que la soberanía permanece intacta, un principio que será central para evaluar cualquier despliegue, asistencia o acción conjunta.
Rubio afirmó que su gobierno no pretende hacer menos de lo que sus socios soliciten, pero tampoco más de lo autorizado. Esa fórmula coloca la responsabilidad política en acuerdos específicos con cada país. También reconoce que la cooperación antidrogas ocurre dentro de sistemas jurídicos distintos y que las autoridades locales conservan la facultad de definir el alcance de la participación extranjera.
Reacciones encontradas en la capital peruana
La visita provocó manifestaciones en el centro de Lima. Cientos de personas marcharon para rechazar la presencia del funcionario estadounidense y la incorporación del país a la coalición. Las protestas evidenciaron que el viraje de política exterior será observado no solo por los socios internacionales, sino también por sectores peruanos preocupados por la independencia de las decisiones nacionales.
El Gobierno peruano ha colocado la seguridad ciudadana entre sus prioridades desde el inicio de la administración de Fujimori. La incorporación al mecanismo regional ofrece una vía para obtener coordinación e información, pero abre a la vez preguntas sobre controles, rendición de cuentas y competencias. Los próximos acuerdos deberán precisar esas condiciones para que la promesa de cooperación se convierta en acciones verificables y sujetas a la ley.
Fuentes: The Associated Press, Diario Oficial El Peruano, Diario Libre.












