21 de octubre de 2026

Descubren en China un diminuto caracol sin ojos que vive en completa oscuridad

Erhaia dijiang, caracol cavernícola de agua dulce descubierto en China

Un caracol casi transparente, sin ojos y adaptado a vivir en oscuridad total fue identificado como una nueva especie en una cueva de la provincia china de Yunnan. El animal recibió el nombre científico de Erhaia dijiang y constituye el primer caracol cavernícola de agua dulce documentado formalmente en China. Su descubrimiento amplía el conocimiento sobre una fauna subterránea que permanece poco estudiada en Asia oriental.

La especie fue encontrada en el distrito de Hongta, dentro de la ciudad de Yuxi, a una altitud de 2 mil 62 metros. Esa localización la convierte en el integrante cavernícola de mayor altura conocido dentro de la familia Erhaiidae. Su concha es cónica y translúcida, el cuerpo carece de pigmentación y los tentáculos son largos y delgados. La estructura ocular se ha degenerado por completo.

Un nombre tomado de una criatura sin rostro

Los investigadores eligieron el término dijiang en referencia a Di Jiang, una criatura de la mitología china descrita como un ser sin rostro en el antiguo Clásico de las montañas y los mares. La asociación no se limita a la ausencia de ojos. En observaciones de laboratorio, los ejemplares mostraron una marcada sensibilidad a la luz y buscaron refugio debajo de las piedras cada vez que fueron iluminados.

El caracol vive entre grava y fragmentos de roca sumergidos en agua de menos de un metro de profundidad. La temperatura de la cueva se mantiene cerca de los 20 grados Celsius, lo que ofrece un ambiente relativamente estable. Durante la temporada de lluvias, el aumento de la corriente puede arrastrar algunos individuos hacia la salida, pero no se han encontrado ejemplares en los arroyos superficiales cercanos.

Tres adultos y una concha vacía

La primera exploración de campo se realizó en agosto de 2025 con una red fina. El equipo localizó únicamente tres ejemplares adultos vivos y una concha vacía. Dos individuos estaban dentro de la cueva y otro apareció a menos de dos metros de la entrada. No se observaron juveniles, un dato que impide conocer con claridad si la población se reproduce de forma estable.

El ejemplar de referencia científica mide alrededor de 2.05 milímetros de largo y 0.98 milímetros de ancho. Los caracoles fueron preservados para su estudio y depositados en el Museo de Biología de la Universidad de Nanchang. La descripción formal se publicó en la revista científica Subterranean Biology.

Una dieta microscópica y un hábitat mínimo

Las observaciones indican que Erhaia dijiang se alimenta de diatomeas, algas microscópicas que crecen sobre las rocas húmedas. En condiciones de laboratorio también consumió alimento para peces. Su dependencia de un entorno tan reducido lo convierte en un organismo especialmente vulnerable a cambios en la calidad del agua, alteraciones físicas de la cueva o variaciones en el flujo subterráneo.

Los autores consideran que su situación de conservación está lejos de ser favorable. La baja densidad observada y la ausencia de ejemplares jóvenes justifican nuevas exploraciones antes de establecer el tamaño real de la población. También recomiendan estudiar otras cuevas chinas, donde podrían existir especies todavía desconocidas.

El hallazgo combina rareza y fragilidad. El caracol perdió los ojos porque en su mundo no resultaban útiles, desarrolló una vida restringida a pocos metros de agua y pasó inadvertido pese a la gran diversidad de moluscos de Yunnan. Su descripción recuerda que los ecosistemas subterráneos pueden albergar formas de vida extraordinarias y, al mismo tiempo, extremadamente fáciles de alterar antes de que la ciencia llegue a conocerlas.

Fuentes: Subterranean Biology, Pensoft Publishers, India Today.

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