José Antonio Molina Farro
“Hay momentos en el tiempo cuando la puerta se abre y deja entrar el futuro”. Graham Green
El nuevo rumbo del país exige una conducta pública con claro sentido ético. La simultaneidad y la estridencia de los mensajes que se producen han convertido en rareza el análisis sensato de la realidad. El debate sobre las cuestiones definitorias de México ha sido suplantado por el ruido estéril de los escándalos y la banalización de la palabra pública. Es el secuestro de la razón.
El ejecutivo federal es el símbolo y principal conductor del cambio, por lo que no puede, bajo ninguna circunstancia, convertirse en instrumento de intereses distintos y opuestos a los de su papel histórico. Tampoco con ocurrencias circunstanciales diseñadas con propósitos de propaganda personal o partidaria. Si así lo hiciere sobrevendría la degradación de la política, el desencanto de la población y la erosión del bono democrático. La legitimidad ganada en las urnas deslegitimada en el ejercicio del poder.
Con una disculpa por la primera persona del singular, pero lo estimo pertinente para los efectos de este artículo. He tenido el privilegio de servir a Chiapas en siete gobiernos, de diferentes colores, cada uno con sello propio y diferentes estilos. No cuento mi intrascendencia de diez días con Rutilio, donde participé como Coordinador del Plan de Gobierno 2018-2024. Así mismo, tuve la oportunidad de participar en la elaboración del Plan Global de Desarrollo de López Portillo y el Plan Nacional de Desarrollo de Miguel de la Madrid.
Aquí en la tierra en el Plan Estatal de Desarrollo del Gral. Absalón Castellanos Domínguez. En todo ese tiempo he advertido que los planes son letra muerta, son un requisito constitucional, más no así su ejecución que no es vinculante para quien gobierna. Prima el imprevisto cotidiano, lo urgente que posterga lo importante. Aún más, el reloj de Chiapas no siempre está sincronizado con el reloj y tiempos de la federación.
La presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar enfrentan retos descomunales, viejos y nuevos problemas se entrelazan, muchos de ellos heredados por sus antecesores. A mi juicio la presidenta tiene cinco tensiones que resolver: su relación con Andrés Manuel, su relación con Morena, su relación con el ejército, (cada vez más diáfana), su relación con EU y China y su relación con el crimen organizado. En este último hay avances, acabó la política de “abrazos no balazos”, hay evidencia, pero falta mucho por hacer. Ya García Harfuch dijo que la medida del éxito de la nueva política sería la pacificación de Sinaloa, algo que aún se ve distante.
Lo cierto es que los retos son fascinantes para hombres y mujeres de Estado, por la oportunidad de reducir las distancias abismales, moralmente inadmisibles entre los mexicanos y chiapanecos en particular, así como para desterrar a una clase política genéricamente corrupta y específicamente irresponsable. Lo peor que ha ocurrido en los últimos años es la metástasis de la corrupción, que invadió los tejidos linfáticos del país. La venalidad no se extinguió, se pluralizó. Es verdad que ha crecido el debate público, pero el saldo negativo es la proliferación ilimitada de la injuria, la descalificación y los frutos podridos de la discriminación, el odio y la mentira sistémica.
Lo cierto es que el verdadero poder paralelo es la organización multidimensional del crimen, cuyos mecanismos operativos básicos permanecen intactos. La lección es que el Estado deja de serlo cuando pierde el monopolio de la violencia legítima y, al abdicar de sus responsabilidades esenciales, pierde su razón de ser y de existir.
La dupla. Claudia y ERA no pueden fallar. La calidad del tiempo histórico que vivimos es irrepetible, sería una falta grave contra México y Chiapas que lo dejásemos escapar, que lo corrompiéramos en la banalidad o lo consumásemos en la intolerancia, la improvisación y la frivolidad. Eso sí, intolerancia contra todo aquello que mancille y deshonre la idea de humanidad. La ignominia de quienes teniéndolo todo no pueden permitir que quienes nada tienen vivan un poco mejor.
ERA. Chiapas ha padecido incontables sufrimientos por no haber hecho a tiempo lo que era inaplazable. Hoy, quizá por primera vez, podemos colocar a Chiapas a tiempo con la historia. Por todo lo que este estado se merece no se puede abdicar del deber que corresponde básicamente a quienes gobiernan a esta generación de chiapanecos. ERA asume su responsabilidad, se entrega a Chiapas con pasión, imaginación e ingenio, en un momento crucial de su historia. Tiene el valor de la congruencia. He leído una y otra vez su Plan Chiapas Transformador, he seguido puntualmente sus proclamas y acciones de gobierno, lo he hecho siguiendo los dictados de mi consciencia, y con espíritu crítico para reafirmar mi convicción de que es el gobernante que Chiapas necesitaba en tiempos tan convulsos.
Al compulsar con los hechos tiene el valor de la congruencia. ERA nos convoca a un desarrollo compartido que a todos comprometa. Tiene la voluntad democrática de reinventar la política, y la lucidez y patriotismo para serenar pasiones, encontrar cauces civilizados de convivencia apegados a la legalidad, y una conducta pública con claro sentido ético.
E pluribus unum. De muchos uno. {mi palabra es mi obligación}. Durante un evento en Jiquipilas ERA destacó su compromiso para mejorar la calidad del aire, el agua y el suelo, “abrir la conciencia también implica cuidar a la naturaleza”. A esto, ya de suyo relevante, agregó un dictum, un axioma: “un solo hombre no puede cambiar el mundo, pero cuando un pueblo se une puede cambiar la historia”… “Vengo porque amo profundamente a Chiapas y quiero dejar un legado que trascienda”.
Corredor Multimodal Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Representa una oportunidad inmejorable para empresarios y sectores productivos de Chiapas, aprovechando nuestras ventajas comparativas y competitivas. Quizá ya se esté haciendo, pero no hay la comunicación adecuada. No hay tiempo que perder. Existen 17 vocaciones industriales identificadas, entre otras, industria alimentaria, recursos forestales, manufactura, turismo, acuacultura, etc.
Chiapas cuenta con varias de ellas, pulpa y papel, agroindustrias, eléctrico y electrónico, autopartes. Ya ofrecen en la actualidad incentivos fiscales y facilidades administrativas muy atractivas para atraer inversionistas, con tiempos diferenciados; tanto el IVA, como el ISR, serán considerados entre estos estímulos.












