26 de octubre de 2026

Capturan a “Fugaz”, el cocodrilo que vivió once meses en una laguna de Puebla

Cocodrilo capturado en la laguna de San Baltazar en Puebla

La estancia más inesperada de la laguna de San Baltazar terminó la noche del domingo 25 de octubre. Después de aproximadamente once meses en este cuerpo de agua de la ciudad de Puebla, un pequeño cocodrilo conocido como “Fugaz” o “Baltazar” fue capturado en un operativo coordinado por la asociación Puebla Verde y personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

La maniobra se realizó alrededor de las 21:00 horas y concluyó sin lesiones para el ejemplar. La presencia del reptil había despertado curiosidad entre visitantes, pero también preocupación por la seguridad del público y por el bienestar del animal. Con el paso del tiempo, algunas personas se acercaron demasiado para fotografiarlo, una conducta que podía provocarle estrés y complicar los trabajos para asegurarlo.

Un huésped fuera de lugar

La historia comenzó a finales de 2025, cuando se presume que el cocodrilo fue abandonado por personas desconocidas en la laguna. La zona es un espacio de recreación y naturaleza dentro de la capital poblana, pero no corresponde al hábitat habitual de un reptil de este tipo. Aun así, el animal logró sobrevivir al invierno y encontró alimento entre los peces.

Las primeras alertas públicas se intensificaron durante agosto y la presencia fue confirmada en septiembre. En ese momento se calculó que medía cerca de 50 centímetros de longitud. Su tamaño reducido disminuía algunos riesgos inmediatos, pero el crecimiento natural de la especie habría modificado sus necesidades de alimentación y su comportamiento.

El apodo “Fugaz” terminó por sintetizar la dificultad de localizarlo y atraparlo. Durante semanas, el cocodrilo se desplazó por la laguna y apareció de manera intermitente ante visitantes. Las condiciones del lugar ofrecían escondites, alimento y suficiente espacio para alejarse de quienes intentaban aproximarse. La captura requirió observación, paciencia y coordinación entre especialistas y autoridades ambientales.

La captura evitó daños al animal

Puebla Verde informó que el ejemplar fue asegurado sin heridas. El resultado era una condición central del operativo, pues no se trataba de eliminar una amenaza sino de retirar a un animal silvestre de un sitio inadecuado. Profepa participó para dar sustento institucional al manejo y preparar su traslado.

El cocodrilo será reubicado en un hábitat apropiado para su especie. La medida busca garantizar su bienestar y, al mismo tiempo, devolver tranquilidad a las personas que visitan San Baltazar. La autoridad deberá considerar las características biológicas del ejemplar y las instalaciones disponibles antes de definir su destino definitivo.

El caso también expuso los riesgos del abandono de fauna silvestre. Un animal adquirido o mantenido de manera irregular puede convertirse en un problema ambiental y de seguridad cuando es liberado en un espacio urbano. La supervivencia de “Fugaz” durante casi un año fue extraordinaria, pero no convierte a la laguna en un ecosistema adecuado para cocodrilos.

Curiosidad pública y responsabilidad ambiental

La presencia del reptil atrajo a personas interesadas en verlo de cerca. Fotografías y videos circularon durante meses y transformaron al ejemplar en una figura local. Sin embargo, esa popularidad añadió dificultades: los acercamientos podían alterar su comportamiento, empujarlo hacia zonas menos accesibles o exponer a visitantes a una reacción defensiva.

Las organizaciones que participaron en el rescate pidieron mantener distancia frente a fauna no domesticada y reportar cualquier avistamiento a las autoridades. La recomendación adquiere especial importancia en parques y cuerpos de agua urbanos, donde la interacción improvisada suele aumentar los riesgos para animales y personas.

Con la captura se cierra un episodio que combinó sorpresa, preocupación y seguimiento ciudadano. “Fugaz” desafió durante once meses el clima de Puebla, encontró alimento y evitó varios intentos de localización. Su historia termina en San Baltazar sin lesiones y con una reubicación prevista, mientras la laguna recupera su rutina sin el visitante que convirtió cada aparición en noticia.

Fuentes: Uno TV, El Universal Puebla, Puebla Verde, Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

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