El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, inició en Colombia una gira de tres días que también incluye Ecuador y Perú, con seguridad, narcotráfico y comercio como ejes principales. La primera escala se desarrolla en Barranquilla, donde el gobierno colombiano instaló una segunda sede presidencial y busca reconstruir la relación bilateral tras el terremoto que golpeó al país el 10 de agosto.
Rubio llegó alrededor de las 13:00 horas locales para reunirse con el presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió el cargo hace un mes. La Cancillería colombiana anticipó conversaciones sobre seguridad regional, combate a organizaciones criminales y fortalecimiento de vínculos económicos. Washington presenta la visita como parte de una estrategia para reforzar su presencia en el hemisferio occidental y estrechar la coordinación con gobiernos aliados.
El narcotráfico ocupa un lugar central porque ambas administraciones han colocado la seguridad como prioridad. El Ministerio de Defensa colombiano informó que durante los primeros 30 días del nuevo gobierno se realizaron cerca de 15 mil capturas por diversos delitos, fueron decomisadas 49 toneladas de droga y se neutralizó a 23 cabecillas. Esas cifras serán uno de los elementos con los que Bogotá busca mostrar resultados ante la delegación estadounidense.
El componente comercial está marcado por la emergencia provocada por el sismo del 10 de agosto, que dejó más de 300 muertos y pérdidas multimillonarias. Seis días después del desastre, De la Espriella pidió al presidente Donald Trump suspender el arancel de 12.5% aplicado a productos colombianos. El mandatario argumentó que las empresas enfrentan dificultades extraordinarias y necesitan condiciones de acceso menos costosas al mercado estadounidense.
El ministro de Comercio, Mauricio Gómez, viajó a Washington a mediados de agosto para plantear el alivio, pero regresó sin un compromiso claro. La llegada de Rubio abre otra oportunidad de negociación, aunque una visita diplomática no garantiza la modificación inmediata de tarifas. Para los empresarios colombianos, el resultado medible será conocer si existe un calendario, condiciones específicas o un mecanismo temporal ligado a la reconstrucción.
La gira continuará en Ecuador y Perú, países cuyos gobiernos mantienen afinidad política con la Casa Blanca. Estados Unidos busca coordinar estrategias frente a redes de tráfico de drogas, rutas marítimas y grupos armados que operan a través de fronteras. También pretende ampliar la cooperación comercial en una región donde China ha aumentado inversiones, financiamiento e intercambio durante las últimas dos décadas.
Colombia considera a Estados Unidos su principal socio comercial y uno de sus aliados históricos en seguridad. La relación ha atravesado desacuerdos por la política antidrogas, la migración y las condiciones impuestas a las exportaciones, pero conserva una infraestructura amplia de cooperación. El canciller Omar Bula describió la reunión como el inicio de la reconstrucción de una alianza estratégica y anticipó una declaración compartida al cierre.
La visita deja dos pruebas concretas para ambos gobiernos. En seguridad, deberán traducir los mensajes políticos en objetivos verificables que respeten la soberanía colombiana y reduzcan la violencia ligada al narcotráfico. En comercio, Bogotá espera una respuesta sobre los aranceles mientras atiende la reconstrucción posterior al terremoto. Los acuerdos que se anuncien en Barranquilla marcarán el tono de las siguientes escalas y la política estadounidense hacia el noroeste de Sudamérica.
Fuentes: Cancillería y Ministerio de Defensa de Colombia; El País América Colombia, publicación del 8 de septiembre de 2026.












