El expresidente colombiano Gustavo Petro realizó una visita a México este 3 de septiembre y participó en actividades públicas en la capital, de acuerdo con la información publicada por La Jornada. El exmandatario se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum y ofreció una charla en el auditorio Alfonso Caso de la UNAM.
La visita ocurrió después de que Petro concluyó su mandato en Colombia en junio y en un momento de intensa discusión regional sobre democracia, campañas digitales y la relación entre los gobiernos latinoamericanos y Estados Unidos. En sus intervenciones, el político colombiano advirtió sobre los riesgos que, a su juicio, representan la injerencia electoral, las redes automatizadas y el endurecimiento de los mecanismos de control estatal.
Durante su conversación con el diario, Petro sostuvo que la discusión política enfrenta una degradación por el uso de granjas de bots y herramientas de inteligencia artificial que favorecen el insulto y la polarización. La afirmación forma parte de un debate más amplio en América Latina sobre la regulación de plataformas, la transparencia de la publicidad electoral y la trazabilidad de contenidos generados o amplificados de manera automatizada.
El exmandatario también habló de la situación política colombiana tras las elecciones de 2026. Sus declaraciones deben entenderse como la posición de un actor político y no como una determinación institucional de México o de Colombia. La relevancia de la visita está en el intercambio público que abrió sobre el impacto de la tecnología en la competencia democrática y la defensa de la soberanía en la región.
La reunión con Sheinbaum se inserta en una relación bilateral que ha mantenido canales de diálogo en asuntos de cooperación, migración, comercio y agendas multilaterales. México y Colombia comparten participación en foros regionales y, a la vez, tienen prioridades nacionales propias. La presencia de un expresidente en la capital mexicana no implica acuerdos de gobierno, pero sí amplía la conversación política entre públicos de ambos países.
Petro afirmó que las herramientas digitales pueden alterar la calidad del debate cuando se usan para hostigar, desinformar o fabricar tendencias. El señalamiento coincide con una preocupación recurrente de autoridades electorales, organizaciones civiles y universidades: las campañas de manipulación se vuelven más difíciles de identificar cuando combinan perfiles falsos, anuncios segmentados y contenidos sintéticos.
La UNAM fue el espacio elegido para una de las actividades públicas de la visita. Los recintos universitarios suelen concentrar debates sobre asuntos de interés nacional e internacional, y la intervención de Petro fue presentada ante un público que escuchó sus reflexiones sobre las tensiones políticas contemporáneas. La universidad no fue reportada como parte de ninguna negociación diplomática.
El caso colombiano adquiere resonancia regional por el peso de los procesos electorales y la discusión sobre seguridad, economías ilícitas y transición energética. Petro vinculó esas preocupaciones con un escenario internacional que, según su lectura, exige mayor autonomía política y capacidad de respuesta de los gobiernos frente a presiones externas.
Las opiniones expuestas por el exmandatario abren un intercambio que trasciende una sola coyuntura electoral. El desafío para las democracias de la región es construir reglas verificables para el entorno digital sin restringir indebidamente la libertad de expresión, una tensión que seguirá presente en los próximos comicios y en la conversación pública latinoamericana.
La visita concluyó con actividades en Ciudad Universitaria y encuentros políticos. No se informó de la firma de acuerdos oficiales derivados de su estancia; el hecho principal es la presencia del expresidente colombiano en México y el debate que planteó sobre tecnología, campañas y soberanía.
Fuente: La Jornada, edición del 3 de septiembre de 2026.












