12 de agosto de 2026

Tras un terremoto, aire y agua definen la supervivencia bajo los escombros

Rescatistas trabajan en un edificio dañado tras el terremoto en Pereira, Colombia

Las primeras horas después de un terremoto son decisivas para las personas atrapadas bajo escombros, pero no representan un límite absoluto. Un explicador publicado este 12 de agosto por Associated Press, a propósito de los rescates que siguen en Colombia, recuerda que la supervivencia depende de factores concretos: la gravedad de las lesiones, la existencia de aire, el acceso a agua, la temperatura y la estabilidad del lugar en que quedó atrapada la persona.

La información es relevante mientras brigadas continúan la búsqueda en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó tras el sismo de magnitud 7.4. En Pereira, una mujer de 32 años fue rescatada después de pasar 36 horas bajo los restos de un edificio. El caso no permite predecir el desenlace de otras búsquedas, pero sí muestra por qué los equipos de emergencia sostienen los trabajos incluso después de que transcurre el primer día.

Por qué cada hora cuenta

La mayor parte de los rescates ocurre en las primeras 24 horas posteriores a un colapso. Con el paso de los días, la probabilidad de encontrar sobrevivientes disminuye, sobre todo por lesiones graves, falta de oxígeno, deshidratación, humo, polvo o exposición a temperaturas extremas. Aun así, especialistas citados por AP señalan que una persona con heridas menos severas puede sobrevivir una semana o más si cuenta con condiciones favorables.

Una de esas condiciones es la existencia de un hueco de supervivencia: un espacio libre entre los escombros que protege de una compresión mayor. Muebles robustos o estructuras que no colapsan por completo pueden formar esos espacios, aunque no hay una regla universal y acercarse a edificios dañados sin indicación de autoridades puede ser peligroso. Incendios, humo o sustancias peligrosas liberadas por el derrumbe pueden reducir todavía más las posibilidades de sobrevivir.

Agua, aire y atención médica

El acceso a aire respirable y agua es central conforme pasan las horas. La falta de alimentos suele ser menos urgente que la deshidratación, pero la situación clínica depende del estado de cada persona. Los equipos de rescate también deben valorar cómo extraer a una víctima: una liberación apresurada puede agravar lesiones o desencadenar complicaciones asociadas al aplastamiento muscular, por lo que la atención médica en el sitio forma parte de operaciones especializadas.

Por esa razón, las maniobras de búsqueda no deben realizarse de manera improvisada. Personal capacitado analiza riesgos de nuevos derrumbes, escucha señales, utiliza herramientas adecuadas y coordina el traslado con servicios médicos. En una emergencia, un grupo de voluntariado puede aportar en logística y apoyo comunitario, pero entrar por cuenta propia a un inmueble inestable puede poner en peligro a sobrevivientes y a quienes intentan ayudar.

Qué recomiendan las guías de emergencia

Durante un sismo, las recomendaciones varían según el tipo de construcción y las indicaciones locales. Una pauta ampliamente difundida es agacharse, cubrirse y sujetarse, buscando protección bajo una mesa resistente o junto a mobiliario sólido cuando no es seguro evacuar de inmediato. También se aconseja cubrir nariz y boca del polvo si ocurre un colapso.

Si alguien queda atrapado, los especialistas recomiendan conservar energía, evitar esfuerzos innecesarios, racionar agua y alimentos disponibles, escuchar las llamadas de los rescatistas y usar objetos cercanos para hacer ruido. Quien tenga teléfono debe cuidar la batería e intentar pedir ayuda en periodos breves. Estas orientaciones no sustituyen los protocolos oficiales de Protección Civil ni la atención de cuerpos de emergencia.

La tragedia en Colombia confirma que la preparación comunitaria, los edificios seguros y la información confiable pueden salvar vidas. En México, donde existen zonas de alta actividad sísmica, conocer las rutas de evacuación, participar en simulacros y atender indicaciones oficiales sigue siendo parte esencial del cuidado colectivo.

Fuentes: Associated Press, Servicio Geológico Colombiano, Protección Civil.

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