CIUDAD DE MÉXICO.— El Gobierno federal presentó nuevos detalles de la transición hacia pagos digitales en gasolineras y casetas de carretera, dos de los primeros sectores que serían alcanzados por la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos. La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró este jueves 24 de septiembre que el efectivo no desaparecerá de un día para otro y que la adopción será gradual, con más opciones electrónicas y carriles especializados.
El objetivo oficial es reducir el manejo de billetes y monedas por razones fiscales, de seguridad y eficiencia. En las casetas, las autoridades esperan acelerar el paso de vehículos y disminuir fugas de recursos; en las estaciones de servicio, pretenden facilitar operaciones rastreables sin trasladar comisiones a comerciantes o consumidores. La herramienta prioritaria será CoDi, el sistema de cobro digital desarrollado por el Banco de México, además de transferencias mediante SPEI y pagos con tarjeta.
Cómo funcionará CoDi en los puntos de cobro
CoDi permite que el pago pase directamente de la cuenta del comprador a la del establecimiento. El usuario abre la aplicación de su banco, selecciona la función correspondiente y escanea un código QR generado por el comercio. Después verifica el monto y los datos del receptor y autoriza la transferencia. La confirmación llega de manera inmediata a ambas partes.
José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, explicó que el Banco de México emitió lineamientos para que el proceso sea parecido en todas las instituciones financieras y pueda completarse con pocos pasos. A diferencia de algunas operaciones con tarjeta, el uso de CoDi no genera comisiones por la transferencia.
La iniciativa todavía debe completar su proceso legislativo. Fue enviada a la Cámara de Diputados el 8 de septiembre y se encuentra bajo análisis. Una vez aprobada y vigente, las autoridades deberán precisar en qué actividades se limitará el efectivo y cómo se aplicarán las reglas sin dejar sin servicio a quienes aún no utilizan banca móvil.
El efectivo sigue dominando las compras pequeñas
El principal obstáculo es la estructura actual del sistema de pagos. Peña Merino informó que 85 por ciento de las operaciones menores de 500 pesos todavía se realizan en efectivo. La meta oficial es reducir esa proporción al menos a 50 por ciento durante 2027, apoyándose en aplicaciones bancarias, códigos QR y cuentas simplificadas abiertas en línea.
La administración sostiene que la infraestructura ya permite una adopción amplia: la mayoría de las gasolineras tiene terminales de cobro e internet, y muchas casetas cuentan con carriles para dispositivos electrónicos. No obstante, la cobertura no es uniforme. Comunidades rurales, pequeños negocios y conductores sin cuenta bancaria o teléfono inteligente podrían enfrentar dificultades si el cambio avanza más rápido que las alternativas de acceso.
Dieciocho millones de adultos fuera del sistema bancario
El propio gobierno reconoce que alrededor de 18 millones de adultos no tienen una cuenta bancaria. Esa cifra explica el énfasis en una transición paulatina. La presidenta insistió en que la medida busca facilitar el uso de tecnología, no prohibir inmediatamente el efectivo. También adelantó que el Banco del Bienestar actualizará su aplicación para ampliar operaciones con SPEI y CoDi.
Representantes empresariales y sectores sociales han pedido que la implementación considere la conectividad, la educación financiera y la capacidad de los micronegocios. La digitalización puede reducir tiempos, costos y riesgos asociados al manejo de dinero, pero requiere canales de respaldo cuando falle la señal, el sistema bancario o el suministro eléctrico.
Control de recursos y combate a la corrupción
Sheinbaum vinculó la ley con la reducción de trámites presenciales y el combate a la corrupción. Los registros electrónicos permiten identificar montos, horarios y receptores, lo que facilita auditorías y disminuye espacios para cobros no reportados. En carreteras, ese control puede ayudar a comparar el flujo vehicular con la recaudación real.
La transformación no se limita a sustituir billetes por teléfonos. Implica coordinar bancos, comercios, concesionarios, autoridades carreteras y usuarios. El resultado dependerá de que los medios digitales sean accesibles, rápidos y confiables. Por ahora, el gobierno ha fijado el rumbo: gasolineras y casetas serán la primera prueba de una economía con menos efectivo, pero la transición deberá convivir durante un periodo con los métodos tradicionales.
Fuentes: Presidencia de la República, Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, Banco de México, La Jornada, Expansión.












