6 de noviembre de 2026

Esquiador alcanza 127 km/h sobre arena en Perú y supera una marca mundial

loco

El estadounidense Johnny Cruz Buckingham convirtió una duna peruana en una pista de velocidad poco convencional: descendió sobre esquís por la arena de Toro Mata, en la zona de Acarí, y alcanzó 127 kilómetros por hora. La marca fue registrada el 16 de octubre de 2026 y difundida esta semana como récord de velocidad en esquí sobre arena. Buckingham mejoró el registro anterior de 121 kilómetros por hora, logrado por el francés Mahé Freydier en el mismo lugar. La diferencia fue de aproximadamente seis kilómetros por hora.

La misma duna, una nueva marca

La ubicación no fue casual. Toro Mata había sido escenario de la marca de Freydier, y Buckingham decidió intentar superarla allí. La cifra homologada para el estadounidense fue de 78.91 millas por hora, equivalentes a unos 127 kilómetros por hora. Freydier había alcanzado cerca de 75 millas por hora, o 121 kilómetros por hora. La comparación se hace en la misma disciplina y en una misma duna, aunque cada intento estuvo sujeto a sus propias condiciones de superficie y preparación.

El descenso exigía más que trasladar una técnica de nieve al desierto. La arena ofrece una fricción distinta y obliga a adaptar el equipo y la posición del cuerpo. Buckingham viajó con un grupo que instaló instrumentos de medición y cámaras para documentar la velocidad. Entre quienes lo acompañaban estaba Michael Osborne Bedient II, también poseedor de marcas mundiales. Antes de comenzar las bajadas, el equipo tuvo que llevar el material hasta la cima y preparar una zona de medición a lo largo del recorrido.

Un primer viaje sin récord

En sus intentos iniciales, Buckingham utilizó esquís habituales de nieve y ropa protectora amplia. La primera lectura fue de unos 97 kilómetros por hora. Tras recibir recomendaciones para reducir la resistencia al aire y probar otro par de esquís, elevó la velocidad de las siguientes bajadas. Sin embargo, el tiempo de la primera visita se agotó antes de que pudiera superar la marca de Freydier: uno de sus mejores registros quedó en 120 kilómetros por hora, apenas por debajo del objetivo.

El desgaste del material también influyó. La cera de los esquís se había consumido por el roce con la arena y ya no ofrecía las mismas condiciones de deslizamiento. Buckingham regresó a Estados Unidos sin el título, pese a haberse acercado al número que buscaba. Meses después reorganizó el viaje y volvió a Perú en octubre. Entre ambas visitas completó estudios y se trasladó con su familia a una nueva base en Texas, pero mantuvo la intención de repetir el descenso.

Caída, recuperación y velocidad final

En la segunda expedición, una de las bajadas terminó con una caída después de que el esquiador alcanzara unos 89 kilómetros por hora. Buckingham describió molestias en el tobillo y la rodilla y temió no poder continuar. Aun así, volvió a intentarlo. En la bajada que fijó el récord, el equipo obtuvo lecturas cercanas a 127 kilómetros por hora y la velocidad oficialmente reconocida quedó en 78.91 millas por hora.

La historia tiene una peculiaridad clara: el instrumento deportivo es un esquí, pero el terreno es una montaña de arena. No se trata de una competición de nieve ni de una velocidad alcanzada en un vehículo motorizado. La marca mide un descenso individual sobre la duna y supera por un margen estrecho el registro que había motivado el viaje. Tras dos expediciones y varios intentos, Buckingham consiguió finalmente el título en el mismo paisaje peruano donde se había establecido el anterior.

Fuentes: Guinness World Records.

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