22 de agosto de 2026

Apoyo psicológico tras un sismo: cómo manejar miedo y ansiedad sin minimizar las emociones

Psicóloga atiende a personas afectadas por terremotos

La atención psicológica forma parte de la respuesta a una emergencia. En Granada, España, cerca de medio centenar de profesionales brinda apoyo a personas afectadas por una serie de terremotos que provocó miedo, ansiedad, problemas de sueño y sensación de desprotección. El servicio trabaja en turnos rotatorios y ofrece herramientas sencillas para que la población gestione el malestar mientras persiste la inquietud por nuevos movimientos.

Los especialistas recomiendan identificar un lugar de refugio dentro de casa, trabajar el control de la respiración y validar las emociones. Sentir miedo ante un sismo es una reacción comprensible; el objetivo no es negar esa emoción, sino contar con información confiable, acompañamiento y un plan para actuar de forma segura.

La experiencia reportada por el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres muestra que la exposición constante a videos, datos o mensajes alarmantes puede intensificar la ansiedad. Reducir el tiempo frente a redes sociales, pasar tiempo con personas de confianza y mantener actividades cotidianas acordes a cada situación son medidas que pueden ayudar a recuperar sensación de estabilidad.

Las recomendaciones no sustituyen la atención médica ni psicológica individual. Cuando la angustia es intensa, persiste, altera el sueño o dificulta las actividades normales, es importante pedir orientación profesional. También niñas y niños pueden experimentar temor aunque lo expresen de manera diferente; hablar con claridad, sin dramatizar y sin ocultar por completo la situación, ayuda a que entiendan qué ocurre.

La prevención física y el cuidado emocional deben avanzar juntos. Conocer las indicaciones de protección civil, preparar rutas de salida y acordar puntos de encuentro reduce la incertidumbre. A la vez, validar los sentimientos evita que las personas se sientan aisladas por reaccionar de forma distinta frente a un mismo evento.

El caso de Granada ilustra una práctica útil en cualquier comunidad expuesta a sismos: las emergencias no terminan cuando deja de temblar. Algunas personas recuperan pronto su rutina y otras conservan secuelas que requieren acompañamiento. Mantener canales accesibles de información y apoyo contribuye a una respuesta más humana y eficaz.

Fuente: Agencia EFE, información publicada el 21 de agosto de 2026.

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