La dirigencia de la FIFA vuelve a quedar bajo presión a menos de un año de que el Mundial de 2026 concentre la atención del futbol internacional. Sandor Csanyi, uno de los vicepresidentes del Consejo del organismo, retiró su respaldo a Gianni Infantino y cuestionó decisiones que, según su postura, han privilegiado consideraciones políticas sobre el funcionamiento deportivo de la institución.
El desacuerdo fue dado a conocer en una carta dirigida al presidente de la FIFA y reportada por AFP. Csanyi señaló que perdió la confianza que había depositado en Infantino. El pronunciamiento suma una voz de peso en el principal órgano de decisión de la federación internacional y mantiene abierto un debate sobre el rumbo administrativo del futbol mundial.
Entre los asuntos planteados está un proyecto para permitir la entrada de inversión privada a la FIFA. El vicepresidente húngaro sostuvo que la iniciativa se desarrolló sin que el Consejo recibiera información suficiente antes de su discusión. En organismos de alcance global, la manera en que se comparten los proyectos con los representantes de las asociaciones nacionales resulta tan relevante como sus alcances financieros, porque define la capacidad de vigilancia de los órganos colegiados.
La controversia también se relaciona con la salida de Kevin Lamour, quien ocupaba la dirección general de operaciones y tenía bajo su supervisión áreas jurídicas, de comunicación y de personal. De acuerdo con el reporte, Lamour había expresado objeciones a la propuesta de inversión privada. Su salida fue anunciada por la propia FIFA y ahora forma parte de las críticas expuestas por Csanyi.
El contexto adquiere una dimensión especial para México, Estados Unidos y Canadá, los tres países que recibirán el Mundial. A medida que avanza la preparación del torneo, las decisiones internas de la FIFA tienen impacto en la organización, la relación con patrocinadores, la venta de derechos y la confianza de federaciones, clubes y aficionados. La estabilidad institucional no sustituye el trabajo de las sedes, pero sí influye en el entorno donde se toman las decisiones de alcance global.
Infantino buscará la reelección en marzo de 2027. La posición pública de un vicepresidente no determina por sí sola el resultado de esa contienda, aunque revela tensiones que deberán atenderse dentro de la estructura del organismo. La FIFA no ha anunciado modificaciones al proyecto mencionado a partir de la carta, y el tema seguirá sujeto a las discusiones formales de su Consejo.
Para el aficionado, el episodio puede parecer lejano frente a la cancha, pero los debates de gobernanza se reflejan en las reglas, calendarios y decisiones económicas que rodean a las selecciones y torneos. La exigencia de información, procedimientos claros y contrapesos internos es parte de la conversación que acompaña al futbol en la antesala de 2026.
Fuente: AFP, mediante 24 Horas Quintana Roo, publicación consultada el 20 de agosto de 2026.











