Cancún prepara la creación de un Organismo Gestor del Destino para coordinar decisiones sobre la Zona Hotelera y Tajamar, un polígono de más de mil hectáreas. La propuesta busca reunir a autoridades, iniciativa privada, academia, organizaciones sociales y representantes ambientales en una instancia que discuta prioridades de turismo, ordenamiento territorial y conservación.
La Secretaría de Turismo de Quintana Roo abrió una convocatoria para integrar ocho vocalías: dos para cada uno de los sectores privado, académico, social y ambiental. El comité de evaluación estará formado por 13 dependencias estatales y revisará las postulaciones antes de la integración prevista durante septiembre, de acuerdo con la información difundida por la subsecretaría de Turismo estatal.
El modelo plantea sustituir decisiones aisladas por una lógica de corresponsabilidad. En un destino que concentra actividad hotelera, empleo, movilidad, infraestructura y ecosistemas costeros, la coordinación no es un asunto administrativo menor. Cada decisión sobre servicios, promoción o desarrollo urbano puede tener efectos sobre residentes, visitantes y áreas naturales.
Una de las tareas esperadas será la elaboración de un Plan de Manejo. Ese documento tendría que ordenar acciones de gestión integral y fijar criterios para la sustentabilidad, la regeneración de ecosistemas, la infraestructura y la promoción turística. Su utilidad dependerá de que incluya metas verificables, mecanismos de transparencia y seguimiento público a los acuerdos.
La declaratoria de Zona Prioritaria de Gestión Turística Sustentable responde, según las autoridades, a la necesidad de actualizar el modelo de un destino maduro. El crecimiento de Cancún no se limita a su zona hotelera: también implica desafíos de seguridad, planeación urbana, residuos, agua, movilidad y vivienda para quienes sostienen la actividad turística.
La participación de sectores con intereses distintos puede ampliar la calidad de las decisiones, siempre que las reglas de representación y rendición de cuentas sean claras. La academia puede aportar datos, el sector ambiental puede advertir riesgos, las organizaciones sociales pueden acercar necesidades locales y los empresarios pueden señalar condiciones de operación. El reto será transformar esa diversidad en acuerdos realizables.
La convocatoria y la revisión de perfiles serán el siguiente paso. Después, el nuevo organismo deberá explicar cómo sesionará, qué información publicará y de qué manera las decisiones podrán ser evaluadas. Para Quintana Roo, el proceso abre un debate sobre la renovación turística con una mirada que incorpore crecimiento económico, ambiente y vida cotidiana.
Fuente: 24 Horas Quintana Roo, consultado el 20 de agosto de 2026.











