El Banco de México elevó a 1.5 por ciento su previsión de crecimiento del producto interno bruto para 2026, desde el 1.1 por ciento calculado en mayo. La corrección responde a un segundo trimestre más dinámico de lo previsto, aunque el banco central mantiene cautela por la debilidad de la inversión y la incertidumbre comercial.
Un rango más alto para 2026
En su Informe Trimestral de abril a junio, Banxico ubicó el intervalo de crecimiento de este año entre 1 y 2 por ciento; el rango anterior iba de 0.5 a 1.7 por ciento. El punto medio de la nueva estimación es 1.5 por ciento, una señal de que la actividad superó las previsiones iniciales sin implicar un escenario de expansión acelerada.
El ajuste incorpora el desempeño del segundo trimestre, cuando la economía mostró una recuperación después de la contracción observada al comienzo del año. Para el banco central, ese repunte no elimina los factores que han contenido el gasto de hogares y empresas, por lo que prevé una recuperación gradual en los meses restantes.
Consumo e inversión bajo observación
Banxico anticipa que el consumo privado mejore gradualmente tras la debilidad registrada al inicio de 2026. El comportamiento de las familias es relevante porque el consumo interno representa una parte importante de la actividad, pero su recuperación depende de empleo, ingresos, crédito y confianza.
La inversión, en cambio, seguirá condicionada por la incertidumbre comercial y por la revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Las decisiones de inversión suelen posponerse cuando las empresas no tienen claridad sobre reglas de acceso a mercados, costos de importación o condiciones para cadenas de suministro.
Holgura y precios
La gobernadora Victoria Rodríguez Ceja explicó que, pese a la revisión al alza del PIB, Banxico espera que la brecha del producto permanezca en terreno negativo. En términos prácticos, el banco considera que todavía habrá capacidad ociosa suficiente para que el crecimiento previsto no genere por sí mismo presiones fuertes de demanda sobre los precios.
El informe mantuvo la perspectiva de inflación general de cierre en 3.5 por ciento y ajustó la estimación de inflación subyacente a 3.5 por ciento desde 3.4 por ciento. La inflación subyacente excluye productos con precios más volátiles y es un referente central para evaluar la persistencia de las presiones inflacionarias.
La previsión para 2027
Para 2027, el banco central proyectó un crecimiento de 2 por ciento, con un intervalo de 1.2 a 2.8 por ciento. Esa expectativa es ligeramente menor al punto medio de 2.1 por ciento que figuraba en el informe previo, lo que revela que la mejora para 2026 no se traduce automáticamente en una trayectoria más fuerte al año siguiente.
El entorno externo concentra parte de los riesgos. Banxico señaló que el desenlace de la revisión del T-MEC puede tener efectos al alza o a la baja y que es prematuro anticipar el resultado, aunque el diálogo anual entre los socios comerciales es una señal que puede favorecer una resolución ordenada.
Qué significa el ajuste
La nueva previsión no es una meta de crecimiento ni una garantía de que todos los sectores avancen al mismo ritmo. Es una estimación que será revisada conforme lleguen datos de producción, empleo, precios, comercio exterior y actividad global.
Para empresas y hogares, el dato sitúa a la economía en una recuperación moderada, no en un repunte exento de riesgos. La atención estará puesta en si el consumo sostiene la mejora, si la inversión deja de aplazarse y si las condiciones comerciales permiten consolidar el avance durante el cierre de 2026.












