Las inundaciones súbitas desencadenadas por el colapso de una masa de hielo en la frontera entre Nepal y China dejaron cientos de muertos y alrededor de 1,400 personas desaparecidas, de acuerdo con los balances difundidos el 27 de agosto. La emergencia afectó valles del Himalaya, destruyó caminos y aisló poblaciones en una zona donde el acceso de los equipos de socorro es especialmente complejo.
El desprendimiento en el Himalaya
El Servicio Geológico de Estados Unidos y el Ministerio chino de Recursos Naturales señalaron el colapso de una gran masa de hielo de un glaciar nepalí como el detonante del desastre. El desprendimiento ocurrió a entre 5,200 y 5,500 metros de altitud y generó una señal sísmica de magnitud 5.2 por la fuerza del impacto.
La masa de hielo se precipitó más de mil metros hacia la cuenca del Lhende Khola, afluente del río Bhote Koshi. En el descenso incorporó roca, agua y sedimentos hasta transformarse en una avalancha de lodo que avanzó con fuerza hacia los valles y poblados ubicados río abajo.
Cifras que siguen en revisión
Los recuentos variaron conforme los rescatistas lograron llegar a sectores antes incomunicados. EFE informó un balance conjunto provisional de 392 fallecidos y cerca de 1,400 desaparecidos a ambos lados de la frontera, mientras otros registros publicados durante el día mantenían cifras menores y advertían que podían subir.
En territorio nepalí, la búsqueda se concentró en distritos alcanzados por el desbordamiento del Bhote Koshi y por daños sobre rutas hacia Rasuwa. En la región tibetana de Gyirong, autoridades chinas reportaron también personas sin localizar, entre ellas visitantes extranjeros que se encontraban en áreas de montaña.
Comunidades y rutas dañadas
El torrente arrasó viviendas, mercados, puentes y carreteras, y dejó vehículos y edificios cubiertos de lodo. En Nuwakot, residentes describieron que el agua y los escombros destruyeron zonas completas en pocos minutos, una circunstancia que dificulta localizar personas y elaborar registros definitivos.
El corte de caminos complicó el traslado de ambulancias, maquinaria pesada y suministros básicos. Helicópteros y brigadas terrestres fueron movilizados para evacuar sobrevivientes, localizar víctimas y llevar ayuda a localidades aisladas por derrumbes y pérdida de puentes.
La operación de rescate
Más de 7,400 integrantes de la policía y el ejército nepalí participaron en las labores de búsqueda y rescate. El primer ministro Balendra Shah acudió al área afectada para supervisar la atención a personas heridas y la distribución de apoyo humanitario.
El presidente chino, Xi Jinping, ordenó realizar todos los esfuerzos para encontrar a los desaparecidos y evacuar a residentes en riesgo. Las autoridades mantuvieron alertas ante posibles nuevas crecidas por acumulación de agua en lagos y cauces de montaña, además de la inestabilidad de laderas saturadas.
Un riesgo que permanece
Las investigaciones aún deben establecer qué desestabilizó el glaciar. El episodio muestra la vulnerabilidad de valles altos y estrechos, donde un desprendimiento puede encauzarse con rapidez, incorporar material del terreno y multiplicar su capacidad destructiva antes de llegar a zonas pobladas.
Mientras Nepal y China consolidan sus registros, el saldo continuará siendo provisional. La prioridad inmediata es localizar a quienes siguen desaparecidos, sostener a las comunidades desplazadas y recuperar rutas de acceso que permitan mantener la operación de emergencia y la atención médica.












