22 de agosto de 2026

Kenia investiga la muerte de al menos 18 elefantes: analizan veneno o enfermedad

Elefante en el ecosistema de Amboseli

La muerte de al menos 18 elefantes en el ecosistema de Amboseli, al sur de Kenia, mantiene abierta una investigación y un desacuerdo entre autoridades, guardabosques y comunidades locales. El Servicio de Vida Silvestre de Kenia ha señalado indicios de envenenamiento por un pesticida con componentes de cianuro, mientras habitantes y trabajadores de conservación consideran posible una enfermedad todavía no identificada.

El caso afecta principalmente a hembras adultas y crías. En la reserva comunitaria de Kimana se han registrado muertes desde el 24 de junio, y responsables locales estiman que la cifra podría acercarse a 20 animales en dos meses. Las necropsias documentaron un deterioro que tardó días y estuvo acompañado de parálisis parcial.

Las pruebas del KWS revisan la posible presencia de pesticidas asociados a cultivos cercanos. En uno de los estómagos se observaron restos de tomates, lo que llevó a poner atención en las zonas agrícolas. Sin embargo, agricultores de la comunidad masái rechazan que los cultivos sean el origen: aseguran que sus familias, el ganado y otros animales consumen los mismos productos sin reportar afectaciones.

La contradicción no es menor. El KWS sostiene que sus conclusiones se guían por evidencia científica y que el caso no está cerrado. Los representantes comunitarios piden que se consideren otras hipótesis y cuestionan que los productos empleados en sus parcelas expliquen un impacto exclusivo sobre elefantes. La investigación tendrá que determinar si existió un tóxico específico, una enfermedad o una combinación de factores.

Amboseli es una reserva de biosfera de gran valor ecológico y turístico, situada junto al monte Kilimanjaro. Su población de elefantes ronda los mil 500 ejemplares, según el Amboseli Trust for Elephants. La conservación del área es además una fuente de ingresos para comunidades que conviven de forma cotidiana con la fauna.

La situación revive preocupaciones históricas por la protección de los elefantes africanos. La caza furtiva redujo de manera severa sus poblaciones en las décadas pasadas, y la pérdida de hábitat sigue siendo una amenaza. Aunque el comercio internacional de marfil fue prohibido desde 1989, la conservación depende también de la convivencia entre áreas naturales y actividades humanas.

Hasta que se concluyan las pruebas, ninguna hipótesis debe tratarse como definitiva. La prioridad será identificar la causa para evitar nuevas muertes y fortalecer la protección de un ecosistema de importancia local e internacional.

Fuente: Agencia EFE, información publicada el 21 de agosto de 2026.

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