12 de agosto de 2026

Colombia mantiene búsqueda de sobrevivientes tras terremoto de magnitud 7.4

Rescatistas trabajan en un edificio dañado tras el terremoto en Pereira, Colombia

Las labores para encontrar sobrevivientes continuaban este miércoles en el occidente de Colombia, dos días después del terremoto de magnitud 7.4 que derribó edificios, dañó carreteras y dejó comunidades enteras en situación de emergencia. La búsqueda se concentra en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, mientras las autoridades, brigadas locales y organizaciones humanitarias enfrentan una carrera contra el tiempo.

La actualización publicada este 12 de agosto por Associated Press sitúa en al menos 181 las personas fallecidas y en 2 mil 595 las lesionadas, según datos atribuidos al presidente Abelardo de la Espriella al cierre del martes. El mismo reporte señala que 195 personas seguían oficialmente desaparecidas, aunque registros civiles citados por la agencia manejaban una cifra mayor. Las cantidades pueden cambiar conforme avanzan las inspecciones y se consolidan los reportes de cada zona afectada.

La ventana crítica de rescate

Los equipos continuaron removiendo escombros durante la noche y la madrugada. En desastres de este tipo, las primeras 48 a 72 horas suelen ser decisivas para localizar personas con vida, aunque las posibilidades pueden extenderse si quienes permanecen atrapados disponen de aire, agua o alimentos. La prioridad no es solo llegar a los puntos de colapso, sino hacerlo sin provocar nuevos desprendimientos que pongan en riesgo a sobrevivientes y rescatistas.

Entre los momentos de esperanza reportados se encuentra el rescate de Daniela Largo en Pereira. La mujer fue sacada con vida de los restos de un edificio tras una operación que requirió abrir un acceso entre los materiales, liberar un brazo atrapado y estabilizarla con líquidos intravenosos antes de trasladarla en ambulancia. Casos así explican por qué las autoridades mantienen los operativos aun cuando el tiempo y las condiciones de las estructuras se vuelven más adversos.

Albergues y ayuda regional

La emergencia ha obligado a utilizar instalaciones deportivas, escuelas y otros espacios públicos como refugios temporales. En Pereira y Cali, algunas familias han pasado la noche en parques: unas por temor a réplicas y otras porque sus viviendas quedaron dañadas o inhabitables. El alojamiento, el agua segura, la atención médica y la reunificación familiar se convirtieron en necesidades inmediatas junto con la evaluación de edificios.

La respuesta ocurre además en regiones con problemas previos de pobreza, desplazamiento y presencia de grupos armados, particularmente en áreas de Chocó. Organizaciones que ya trabajaban allí por causas humanitarias y por la implementación del acuerdo de paz han reorientado parte de sus recursos hacia la atención del desastre. Esa presencia puede facilitar la distribución de ayuda, pero no elimina las dificultades de acceso y coordinación que enfrenta el país.

El apoyo internacional comenzó a movilizarse. De acuerdo con AP, Estados Unidos ofreció más de 15 millones de dólares en ayuda; México manifestó disposición para enviar personal de búsqueda, salud y suministros; y El Salvador anunció dos aviones con cien toneladas de asistencia. La llegada de recursos debe integrarse con la coordinación colombiana para que responda a necesidades verificadas y no obstaculice las operaciones locales.

Un reto de largo plazo

La fase de rescate es la más urgente, pero el impacto del sismo se prolongará en la reconstrucción, el restablecimiento de servicios y la atención a personas que perdieron su hogar o su fuente de ingresos. Para la comunidad hispanoamericana, la tragedia vuelve a poner de relieve la importancia de los protocolos de protección civil, la construcción segura y la información oficial durante una emergencia.

Las familias afectadas requieren datos claros y prudencia ante rumores. En una situación que cambia hora a hora, las cifras y los balances deben atribuirse a fuentes oficiales o periodísticas confiables, sin anticipar conclusiones sobre personas desaparecidas ni sobre la magnitud final de los daños.

Fuentes: Associated Press, El País, Servicio Geológico Colombiano.

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