10 de agosto de 2026

Examen de la UNAM: la repetición reabre el debate sobre acceso a la educación superior

Aspirantes relacionados con el proceso de ingreso a la UNAM

La repetición de los exámenes de ingreso a la UNAM, programada entre el 12 y el 19 de agosto en cuatro ciudades, mantiene en expectativa a miles de aspirantes y vuelve a exhibir la enorme presión que concentra el acceso a la educación superior en Ciudad de México. El debate ya no se limita a la logística de una nueva aplicación: abarca la confianza en los procesos de selección, la desigualdad territorial y la necesidad de ampliar opciones educativas con calidad.

Una competencia que rebasa a las aulas

La Universidad Nacional Autónoma de México convocó a 158 mil aspirantes para 22 mil lugares. La cifra describe una competencia de casi siete personas por cada sitio disponible. Para muchas familias, ingresar a la UNAM representa una oportunidad de movilidad social, pero también una meta que se vuelve incierta cuando el proceso enfrenta cuestionamientos y cambios de calendario.

La nueva ventana de evaluación se realizará en Ciudad de México, León, Oaxaca y Tijuana. Las sedes fuera de la capital permiten distribuir la operación, aunque para quienes viven en la zona metropolitana el anuncio implica organizar traslados, estudiar de nuevo y afrontar la tensión de una prueba cuya fecha ya había sido modificada. La universidad ha señalado que busca garantizar condiciones adecuadas para el proceso.

La brecha de cobertura

Especialistas consultados por EL PAÍS advierten que el episodio tiene una dimensión estructural. La Ciudad de México registra una cobertura de educación superior superior al 100 por ciento porque recibe a estudiantes de otras entidades; al mismo tiempo, Chiapas, Oaxaca y Guerrero se encuentran por debajo del 25 por ciento. Esa concentración explica por qué las instituciones capitalinas continúan siendo el principal destino para jóvenes de todo el país.

La demanda no depende solo del número de planteles. También pesa el prestigio de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional, así como la percepción de que sus títulos facilitan la inserción laboral. Cuando las opciones públicas de reciente creación no cuentan con recursos, profesorado, infraestructura y reconocimiento comparables, la competencia por unas cuantas universidades se intensifica.

El reto después del examen

La repetición debe servir para responder a los aspirantes con información clara, reglas verificables y acompañamiento oportuno. Pero la discusión no puede terminar al conocer los resultados. México necesita fortalecer las universidades existentes y crear alternativas públicas que ofrezcan formación sólida, trayectorias profesionales viables y condiciones de permanencia para estudiantes de distintos ingresos.

En Ciudad de México, donde confluyen jóvenes de todo el país, esa tarea es especialmente visible. La capital tiene una red amplia de instituciones, pero la desigualdad de acceso persiste. El desafío es que el derecho a estudiar no dependa únicamente de superar una prueba altamente competida, sino de que existan suficientes espacios de calidad para quienes desean continuar su preparación.

La próxima semana pondrá a prueba la capacidad operativa de la UNAM. También recordará que detrás de cada registro hay un proyecto de vida. Garantizar un proceso confiable es indispensable; ampliar las oportunidades reales de educación superior, una obligación de mayor alcance.

Fuentes: EL PAÍS.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *