26 de noviembre de 2022

Ya falta menos : La Feria

Sr. López

Siendo cierta y sabida en Autlán, medio Jalisco y parte de la Ciudad de México, la agitada fama pública de varias primas del lado paterno del berenjenal genealógico de este menda, una de ellas conservó siempre intacto su prestigio, a pesar de haber sido en lo que a sus más íntimos encantos se refiere, una pionera de las tiendas departamentales: todo al alcance de la mano. Viejos los dos, su texto servidor le preguntó cómo había logrado su reputación de dama decorosa… y contestó de aire: -Solo me junto con señoras decentes -y esa fama tiene, siendo que fue más generosa con sus atributos que Lázaro Cárdenas repartiendo haciendas.
El pasado viernes se celebró el 84 aniversario de la mal entendida expropiación petrolera en México; mal entendida por mal explicada, porque el petróleo siempre fue del país (es un asunto que viene del Derecho Romano, lo que está bajo tierra nunca es de ningún particular, sino de la nación, cosa que hacían valer los reyes de España en tratándose de las minas, por ejemplo). Lo que se expropió fueron unas empresas petroleras extranjeras, que México indemnizó, claro.
Como sea, nuestro Presidente asistió a la ceremonia alusiva pero algo debe saber o su paciencia ya anda en la reserva, porque en su sencillo pero sentido discurso, de repente les echó bronca al director General de Pemex, Octavio Romero Oropeza y al de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, y les exigió limpiar de corrupción a Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, aunque seguramente se percató de que así dicho se oía muy mal y matizó diciendo que ya “terminaran” de limpiar de corrupción a esas dos empresas del Estado.
Dicho en su cuarto año de gobierno es como para preocuparse cuando menos tantito. La corrupción en Pemex y CFE es un asunto que tiene grabado a fuego en su cerebro y ha sido a lo largo de no pocos años un tema recurrente en su discurso. Unos cuantos ejemplos de sus declaraciones públicas sobre esto, obtenidas en la prensa impresa:
En el año 2012. Enero 23, “AMLO promete combatir corrupción en Pemex y CFE”. Marzo 2: AMLO, “Vamos a bajar el precio de las gasolinas, el diesel y la luz, porque vamos a limpiar de corrupción Pemex y la Comisión Federal de Electricidad”. Mayo 21, AMLO: “(…) basta de tanta corrupción en la industria petroquímica, en Pemex y en Comisión Federal Electricidad (…) tenemos dos opciones: o más de lo mismo o un cambio verdadero que termine con la corrupción”. Junio 18, AMLO: “Se puede bajar el precio de los combustibles y la luz, es sencillo, solo es cuestión de acabar con la corrupción en Pemex y la CFE”.
En el 2018. Marzo 18, “AMLO ofrece limpiar corrupción en Pemex y CFE”. Mayo 24, AMLO: “No se permitirá la corrupción en Pemex y CFE, vamos a sacar adelante a Petróleos Mexicanos y va a ser una empresa productiva, que va a tener utilidades, ganancias. Se trata de un negocio redondo”. Agosto 1, AMLO: “Yo hice el compromiso de acabar con la corrupción y lo voy a cumplir. El primer lugar en corrupción es Pemex; en segundo lugar, la CFE”.
En 2019. Febrero 15, AMLO: “Corrupción de administraciones pasadas maltrató a Pemex y CFE”. Marzo 6, AMLO: “Vamos a rescatar a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad (…) no va a haber corrupción”.
Ya en 2020. Septiembre 1, AMLO: “Estamos limpiando de corrupción Pemex y CFE”.
Más cerca, en el año 2021. Febrero 12, AMLO: “Cometer corrupción en Pemex y CFE es traición a la patria”. Marzo 3, “AMLO dijo a Biden que su gobierno está limpiando de corrupción a Pemex y CFE”. Septiembre 3, “Exponen a AMLO presunta corrupción en CFE Distribución; se investigará, dice”.
Ya en este año, 2022. Marzo 9, AMLO: “No se permitirá la corrupción en Pemex y CFE”.
Y llegamos al viernes pasado con el Presiente exigiendo terminar con la corrupción en Pemex y la CFE.
Se antoja muy difícil que en los dos años y seis meses que le quedan al frente del gobierno federal, consiga el prodigio de que Pemex y CFE sean administradas con pulcritud, para ni mencionar por delicadeza que se puede decir lo mismo del resto de la enorme administración federal que preside, nada más piense usted en el inmenso tamaño de la Secretaría de Educación, del IMSS o en las monstruosas proporciones presupuestales de sus programas sociales y sus obras consentidas.
Dicho con respeto (como él dice): pobre hombre, se le fue el tiempo en disfrutar la dicha inicua de oírse diario a sí mismo, en sus gestas orales, mientras sus subordinados fueron tomándole la medida, de a poquitos, hasta hacer como hacen, lo que les viene en gana, sabedores de que para mantenerse en sus cargos basta con declararse sus más fervientes admiradores. No lo sabe pero en cosas de gobierno, el impúdico halago descarado es muy sospechoso y los que saben gobernar lo aborrecen, desprecian a los bajunos y sumisos y prescinden de ellos. Disciplina no es sometimiento; obediencia no es servilismo.
De regreso a lo de Pemex y CFE, no es uno nadie para andarle dando sugerencias al Presidente de la república y menos de lo que debió hacer en 2018, pero si hiciera un examen de conciencia, se daría cuenta que eligió mal a quienes puso al frente de esas empresas tan gigantescas: en Pemex a un ingeniero agrónomo que lo más cerca que en su vida estuvo de la industria petrolera fue cuando iba a la gasolinera a cargar Magna; y en la CFE un abogado perteneciente a la Galería de Honor de los horrores del priismo del más viejo cuño.
Y para acabarla de amolar, ninguno de estos dos altísimos funcionarios tiene limpia la papeleta. Romero Oropeza, el de Pemex, cuando fue Oficial Mayor del entonces D.F., dejó por aclarar algunos asuntitos de supuesta corrupción por los que el presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Asamblea Legislativa, Iván Texta Solís, aseguró que existen documentos que muestran su presunto enriquecimiento ilícito, puede ser falso, sí, pero nunca se aclaró. Y de don Bartlett, sobra decir nada.
El Presidente los eligió por leales. Bueno, ya veremos, ya falta menos.

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