28 de noviembre de 2022

Regis Debray

José Antonio Molina Farro

“Lo que yo propongo es que seamos patriotas, pero no tribales”

. R. D.

La vida es renovación constante. Revisión de viejas certezas, convicciones y métodos de lucha. Eso exige la consolidación democrática, la conversión del hombre dogma en hombre plástico, quien es capaz de cambiar de opinión y posiciones políticas en libertad, cuando priman las convicciones y no el oportunismo político. Anclarnos en viejos paradigmas ante realidades cambiantes es diluirnos, degradar lo mejor de nuestra condición humana. Hemos dicho que el ser humano es un participio no es un gerundio, no estamos hechos del todo sino que nos vamos haciendo. El filósofo y prolífico escritor francés Regis Debray es ejemplo vivo de ello. Si bien conserva un fondo marxista, ya no considera necesaria la vía violenta ni los extremismos propios de los fundamentalistas. “Creo que hemos pasado de una época en la que se podía concebir otro mundo a otra en la que descubrimos que hay que salvar las mejores cosas de nuestro mundo”… “hay que evitar que el mundo se deshaga de la mercantilización universal, la tribalización y el fundamentalismo”.

Discípulo del filósofo marxista  Louis Althusser, Debray es uno de los más importantes ideólogos europeos del latinoamericanismo revolucionario. Fue un férreo  defensor de la vía guerrillera hacia el socialismo. Amigo de Fidel Castro y el Che Guevara, a quien siguió en su movimiento revolucionario en Bolivia. Vivió en casa de Neruda y admirador de Salvador Allende. Más tarde se distanció de su pasado revolucionario,  moderó sus posiciones políticas y el Presidente Francois Mitterrand le nombró asesor de políticas exteriores para el Tercer Mundo, una fase de su vida de corta duración pues renunció por diferencias ideológicas. En sus palabras, “está en la cuenta de mis neurosis, de mi arcaísmo personal”…“no reniego de ella en absoluto, pero tampoco la añoro”. 

Interesante evocarlo, cuando México vive una insólita polarización social. Hay grietas, el tejido social mexicano se desgarra inexorablemente, y el país sangra, pero el dogma pesa más, no hay puntos intermedios, con nosotros o con los otros. México partido en dos. Se delimitan territorios de la fe y patriotismos de barrio. Los radicalismos se inflaman, la reconciliación se angosta y el futuro se oscurece ante la tempestad de las pasiones. No acabamos de entender que podemos mirar con nuevos ojos y hacer algo distinto con base en los mismos valores.

Entre el abanico de sus obras están:  [Ensayos sobre América Latina], [A la sombra de la Ilustración: debate entre  un filósofo y un científico], [Le pouvoir intellectuel en France]. Comparto brevemente algunas de sus más  recientes reflexiones. “Es la fe la que mantiene la cohesión de las personas. Mientras vivamos en grupo, seguiremos siendo animales dotados de fe. He ahí por qué muchas de las concepciones actuales que prometen la felicidad a final del camino, la desaparición de la locura y la alienación, resultan extrañamente huecas, justo porque confunden hombre que sabe y hombre que cree, individuo y colectividad”. Cómo no recordar, ‘mutatis mutandis’,  a Ortega y Gasset en {El espectador } “Ahora, por lo visto, muchos hombres vuelven a sentir nostalgia por el rebaño. Se entregan con pasión a lo que en ellos había aún de ovejas. Quieren marchar por la vida con la cabeza caída. Por eso muchos pueblos andan en busca de un pastor y de un mastín”.

Educación y ‘marketing’. “Antes del Estado seductor existía el Estado educador en su forma republicana tradicional. Se apoyaba en la alfabetización de las masas y la escolarización obligatoria. Pero también la prensa que cultivaba el debate sabio sobre el espacio público. Era un Estado que fijaba normas obligatorias y perseguía un proyecto de dimensiones históricas que podía incluso exponer una filosofía de la historia en positivo y en negativo. Hoy día, por el contrario, tenemos un Estado obnubilado por la opinión pública, por la lógica de la demanda y no por la de la oferta. Se explora el mercado, la política se orienta según las opiniones y necesidades. Esto no favorece ni la voluntad política ni la racionalidad, sino el culto a la emoción, la demagogia y una cierta docilidad. Los representantes del poder ejecutivo no dejan pasar ninguna oportunidad de utilizar sus métodos de ‘marketing’”. Habla del Estado occidental “donde los gobernantes deben estar constantemente en la pantalla y el gabinete de prensa tiene prioridad sobre todos los demás. Políticos que echan mano de encuestas demoscópicas diarias. Un Estado cuyo jefe se parece más bien a un comediante”, y donde el ciudadano se convierte en un simple consumidor. Lo interrogan, ¿Y qué piensa de la época en la que llevaba la vida de un revolucionario al  lado del Che y de Fidel? “Uno tiene que asumir sus errores, tiene que analizar su pasado sin rebajarlo”.

P.D. El Presidente Municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, de acuerdo a México Elige, está entre los cinco mejores alcaldes y con mayor aceptación ciudadana a nivel nacional. Aceptación, dice, que lo obliga y compromete aún más con el municipio que preside. Enhorabuena presidente.

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