La Organizacion Mundial de la Salud y el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, urgieron al G7 a cerrar el tratado internacional sobre pandemias. El llamado busca evitar que el mundo repita la descoordinacion, desigualdad y competencia por insumos que marcaron la crisis del Covid-19.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y Lula colocaron el tema en la agenda de las principales economias al recordar que la humanidad prometio no enfrentar otra emergencia sanitaria en las mismas condiciones. El tratado busca reglas para vigilancia epidemiologica, intercambio de informacion, acceso a vacunas, financiamiento y respuesta conjunta.
La leccion del Covid-19
Durante la pandemia, los paises con mayor capacidad economica concentraron compras de vacunas, equipo medico y medicamentos, mientras naciones de menores ingresos quedaron rezagadas. Esa brecha no solo fue etica: tambien prolongo riesgos globales, porque un brote sin control en cualquier region puede generar variantes y nuevas olas.
El tratado pretende corregir esa falla mediante compromisos previos. Sin embargo, las negociaciones han sido dificiles por diferencias sobre propiedad intelectual, transferencia tecnologica, financiamiento y obligaciones de los paises ricos frente a los paises en desarrollo.
America Latina busca voz propia
La posicion de Lula refleja el interes de America Latina por tener mayor peso en decisiones sanitarias globales. La region sufrio altos costos humanos y economicos durante el Covid-19, con sistemas de salud presionados, informalidad laboral y desigualdad en acceso a servicios.
Para Mexico y Chiapas, el debate no es lejano. Las comunidades rurales, fronterizas e indigenas suelen enfrentar mas barreras para recibir atencion oportuna. Un tratado internacional solo sera util si se traduce en capacidades locales: laboratorios, vigilancia, vacunas accesibles y comunicacion clara.
El G7 tiene capacidad financiera y politica para destrabar el acuerdo. La pregunta es si sus lideres asumiran que la proxima pandemia no se resolvera con respuestas nacionales aisladas. La salud global exige cooperacion antes de la emergencia, no promesas cuando el daño ya esta hecho.
Tambien sera necesario definir como se verificaran los compromisos. Un tratado sin mecanismos de cumplimiento podria quedarse en declaracion. Los paises necesitan saber quien financiara reservas de vacunas, como se compartiran datos y que pasara si una potencia decide acaparar insumos. La memoria del Covid-19 sigue fresca precisamente porque esas fallas tuvieron consecuencias humanas.
La presion sobre el G7 busca evitar que el tema pierda prioridad frente a guerras, comercio o elecciones. Las emergencias sanitarias rara vez respetan calendarios politicos. Por eso, cerrar reglas antes de la proxima crisis es una decision estrategica, no un gesto diplomatico. La preparacion cuesta menos que improvisar frente a hospitales saturados.
Fuentes: El Sol de Mexico, OMS.












