Kándida García, de 91 años, relata que después de jubilarse comenzó a realizar su proyecto de recorrer el mundo y ya ha visitado al menos 85 países. La abogada convirtió una etapa asociada con el descanso en una oportunidad para viajar ligero, administrar gastos y conocer a las personas que viven en cada destino.
El inicio después del retiro
García ejerció como abogada hasta los 65 años. Al concluir esa etapa profesional decidió emprender el sueño que había postergado: viajar por distintos países y construir experiencias fuera de las rutinas que habían definido su vida laboral.
Su historia no presenta el retiro como una obligación de inactividad, sino como un momento para definir metas personales. El dato verificable es que, en los años posteriores a su jubilación, logró acumular recorridos por al menos 85 naciones.
Una forma de viajar
La viajera explica que busca hoteles económicos y procura llevar poco equipaje. Esa decisión le permite moverse con mayor facilidad y controlar gastos, dos factores que suelen determinar la duración y frecuencia de un viaje de larga distancia.
La logística es parte de su método. Reservar alojamiento accesible, seleccionar lo indispensable para la maleta y ajustar los planes al presupuesto son prácticas que le han permitido sostener un recorrido internacional durante décadas sin depender de itinerarios rígidos o equipaje voluminoso.
Convivir con personas locales
García afirma que no sólo busca sitios turísticos, sino convivir con las personas de cada lugar. Esa elección amplía la experiencia más allá de monumentos y fotografías: incluye conversaciones, costumbres locales y formas cotidianas de entender los destinos visitados.
Su interés por la convivencia resume la motivación que ha compartido públicamente. Para ella, el viaje no consiste únicamente en sumar destinos, sino en acercarse a comunidades distintas y aprender de los encuentros que aparecen fuera de una ruta organizada.
Planeación y seguridad
Recorrer 85 países requiere tiempo, salud, planeación y recursos, condiciones que no están al alcance de todas las personas. La experiencia de García es personal y no constituye una receta universal, pero muestra cómo una meta de largo plazo puede organizarse mediante decisiones sostenidas.
La edad tampoco elimina las necesidades de seguridad. Información sobre destinos, seguros, documentos, transporte, contactos de emergencia y atención médica forma parte de una preparación responsable para cualquier persona que realiza recorridos largos, particularmente cuando viaja de manera independiente.
Un proyecto que permanece abierto
La difusión de su caso puso el foco en una decisión tomada después de la vida profesional: transformar el tiempo de jubilación en un plan activo. Su relato interesa porque asocia la vejez con autonomía, curiosidad y capacidad de construir experiencias nuevas.
Los 85 países visitados son el registro concreto de una trayectoria iniciada al retirarse de la abogacía. García mantiene como prioridad viajar con sencillez, conocer lugares y convivir con personas de culturas distintas, un propósito que continúa abierto.
La trayectoria que describe
El recorrido de García tiene un punto de partida claro en su jubilación a los 65 años, después de ejercer la abogacía, y se ha desarrollado durante más de dos décadas. La historia difundida por Telemundo no la presenta como una aventura aislada: documenta una continuidad de viajes que la llevó a contabilizar al menos 85 países a los 91 años.
Su motivación declarada combina conocer lugares con relacionarse con habitantes locales. Esa preferencia explica que mencione hoteles económicos y equipaje ligero como decisiones recurrentes: son parte de la forma en que ha podido desplazarse y reservar tiempo para conversar y convivir, en lugar de concentrar la experiencia únicamente en los atractivos turísticos de cada escala.












