El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza abrió este viernes 9 de octubre una exposición que reúne en Madrid 25 obras maestras de la Mauritshuis de La Haya, entre ellas “Vista de Delft”, de Johannes Vermeer. El proyecto forma parte de un intercambio simultáneo: ambas instituciones trasladaron piezas destacadas de sus colecciones permanentes para crear nuevas lecturas sobre la pintura europea.
“Mauritshuis ♥ Thyssen-Bornemisza. Obras maestras de La Haya” permanecerá abierta hasta el 10 de enero de 2027. Las pinturas se instalaron en las nuevas salas clásicas del museo madrileño, cerca del espacio dedicado a la escuela holandesa, de modo que el visitante pueda relacionar los préstamos con las obras que ya forman parte de la colección española.
Tres salas para recorrer el siglo XVII neerlandés
Las piezas abarcan un arco cronológico que comienza alrededor de 1615 y termina en 1705. La exposición está organizada por temas en tres salas. La primera se concentra en bodegones, interiores y escenas de género, categorías que permiten observar la vida cotidiana, los objetos domésticos y el virtuosismo técnico con que los pintores representaron superficies, alimentos, flores y espacios privados.
En ese núcleo aparecen obras de Ambrosius Bosschaert, Jan Baptist Weenix, Adriaen Coorte, Pieter van Anraadt, Gerard ter Borch, Gerrit Dou, Pieter de Hooch, Abraham van Beyeren, Pieter Claesz, Nicolaes Maes y Jan Steen. La variedad muestra que la llamada Edad de Oro neerlandesa no fue un lenguaje único, sino una suma de mercados, ciudades, talleres y públicos con intereses distintos.
La segunda sala se abre a paisajes y composiciones con figuras. Incluye pinturas de Pieter Saenredam, Jan Both, Rembrandt van Rijn, Frans Hals, Jacob van Ruisdael, Salomon van Ruysdael, Gerrit van Honthorst y Hendrick Avercamp. Iglesias, bosques, retratos y escenas invernales permiten comparar maneras de organizar la luz y el espacio durante una centuria de expansión comercial y cultural.
Vermeer ocupa el punto culminante
La tercera sala reserva un lugar central a “Vista de Delft”, pintada por Vermeer hacia 1660 o 1661. El óleo sobre lienzo, de 96.5 por 115.7 centímetros, ofrece una imagen de la ciudad observada desde el exterior y combina precisión arquitectónica, atmósfera y cambios de luz. Su presencia en Madrid constituye uno de los principales atractivos del intercambio debido a la fragilidad, relevancia y escasa producción conocida del artista.
En ese mismo espacio se presenta “El Jardín del Edén y la caída de Adán y Eva”, realizado conjuntamente por Jan Brueghel el Viejo y Peter Paul Rubens alrededor de 1615. La colaboración reunió la minuciosa representación de animales y vegetación de Brueghel con las figuras monumentales asociadas con Rubens. El conjunto permite cerrar la muestra con dos obras de gran escala y planteamientos muy diferentes.
Otros préstamos incluyen “Escena en el hielo”, de Hendrick Avercamp; una “tronie” de un hombre con gorra de plumas, de Rembrandt; el “Bodegón con fresas silvestres”, de Adriaen Coorte; y la “Vista del castillo de Bentheim”, de Jacob van Ruisdael. Las fichas reúnen fecha aproximada, técnica, soporte y procedencia para facilitar una lectura comparativa.
Un vínculo histórico entre la colección Thyssen y los Países Bajos
La relación de la familia Thyssen-Bornemisza con La Haya se remonta a comienzos del siglo XX. Heinrich Thyssen-Bornemisza se instaló allí después de la revolución húngara de 1919. En esa ciudad nació y pasó su infancia Hans Heinrich, quien más tarde continuó la colección iniciada por su padre.
La pintura holandesa del siglo XVII fue uno de los ejes más sólidos de ese coleccionismo. En la década de 1950, Hans Heinrich orientó sus primeras adquisiciones hacia los maestros neerlandeses, y en 1959 Róterdam fue la ciudad elegida para iniciar una gira internacional de presentación del conjunto familiar. Ese antecedente convierte el intercambio actual en una nueva etapa de una relación de más de un siglo.
La exposición abre los lunes de 12:00 a 16:00 horas con acceso gratuito. De martes a viernes y los domingos puede visitarse de 10:00 a 19:00, mientras que los sábados el horario se amplía hasta las 21:00. De martes a domingo, el acceso está incluido en la entrada única del museo.
El acuerdo no se limita a trasladar cuadros célebres. Al intercambiar simultáneamente 25 obras, las dos instituciones modifican temporalmente la forma en que se leen sus colecciones permanentes. En Madrid, los préstamos completan el panorama de la pintura neerlandesa; en La Haya, las obras del Thyssen establecen otras conexiones europeas. El resultado convierte la movilidad de las colecciones en una herramienta de investigación y divulgación.
Fuentes: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Mauritshuis.












