La inteligencia artificial concentró 77 por ciento del valor mundial de las operaciones de capital de riesgo durante el primer semestre de 2026, una proporción que confirma el dominio financiero de esta tecnología sobre el ecosistema de innovación. El dato forma parte del Índice Mundial de Innovación 2026, presentado este martes por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Ginebra.
El informe describe una recuperación del dinero invertido en nuevas empresas, pero advierte que el capital está cada vez más concentrado en menos operaciones y compañías de gran tamaño. En 2025, el valor total de las inversiones de capital de riesgo aumentó 28 por ciento y alcanzó 510,000 millones de dólares, el mayor crecimiento anual desde 2021.
Más dinero, pero menos operaciones
La IA representó 53 por ciento del valor global del capital de riesgo en 2025. En los primeros seis meses de 2026, su participación subió a 77 por ciento, aunque solo concentró 36 por ciento del número de acuerdos. La diferencia muestra que una parte creciente del financiamiento se dirige a rondas extraordinariamente grandes.
El número total de operaciones cayó por cuarto año consecutivo. Esto significa que la recuperación financiera no se distribuye de manera uniforme entre las empresas emergentes. Los proyectos en etapas tempranas siguen encontrando recursos, pero muchas compañías enfrentan un vacío al intentar pasar de la prueba de concepto al piloto industrial y después a una operación comercial de gran escala.
La OMPI identificó más de 30,000 empresas emergentes de ciencia profunda en semiconductores, robótica, computación cuántica, ciencias de la vida, espacio y materiales avanzados. Estas compañías parten de investigación científica compleja y suelen requerir más tiempo, infraestructura y capital que una empresa de software convencional.
La inversión en investigación vuelve a crecer
El gasto mundial en investigación y desarrollo aumentó más de 3.3 por ciento en términos reales durante 2025 y se estima que crecerá 3.6 por ciento en 2026, hasta alcanzar 3.4 billones de dólares. La inversión corporativa en investigación subió 5.8 por ciento y llegó a un récord de 1.5 billones, impulsada por empresas de software, inteligencia artificial y defensa.
El crecimiento ya no se limita a las economías de ingresos altos. Egipto, Indonesia, Malasia y Vietnam aumentaron su participación, mientras las empresas emergentes africanas captaron cerca de 3,200 millones de dólares en 2025, un avance aproximado de 40 por ciento anual. Aun así, la distancia entre los principales centros y el resto del mundo continúa siendo amplia.
Suiza conserva el primer lugar mundial
El índice evaluó 139 economías mediante 79 indicadores relacionados con instituciones, capital humano, investigación, infraestructura, sofisticación de mercados y empresas, producción tecnológica y resultados creativos. Suiza mantuvo el primer lugar, seguida por Suecia, Estados Unidos, Corea del Sur y Singapur.
Reino Unido, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca y China completaron los primeros diez sitios. Canadá, Australia y Nueva Zelanda recuperaron posiciones, mientras Emiratos Árabes Unidos avanzó cinco lugares y entró al grupo de los 25 líderes. China, India, Vietnam, Turquía, Filipinas, Marruecos e Indonesia figuran entre las economías con ascenso sostenido durante la última década.
El mapa de empresas de ciencia profunda también muestra una concentración importante. Estados Unidos reúne 12,752 compañías identificadas, China 3,466 y Reino Unido 2,133. Sin embargo, el crecimiento desde 2020 fue más rápido en Asia central y meridional, América Latina y el Caribe, y África subsahariana.
El reto es convertir ciencia en industria
La edición 2026 pone atención en la ruta que lleva una investigación desde el laboratorio hasta el mercado. Una empresa puede demostrar que una tecnología funciona y aun así fracasar al buscar instalaciones, clientes iniciales o financiamiento para producir a escala. La OMPI identifica esos puntos como barreras previsibles entre la investigación, el piloto y la comercialización.
El informe concluye que la frontera de innovación permanece estable, pero no inmóvil. Las economías líderes conservan ventajas en universidades, financiamiento, propiedad intelectual y mercados sofisticados. Al mismo tiempo, nuevos centros crecen mediante digitalización, servicios y políticas de inversión. La expansión de la IA acelera el capital disponible, pero también aumenta la dependencia de unas cuantas compañías y rondas gigantescas.
La cifra de 77 por ciento resume el cambio tecnológico del año: la inteligencia artificial ya no es solo un sector dentro de la inversión, sino el principal destino del capital global para empresas emergentes. El siguiente desafío será determinar cuántos de esos recursos producen innovación difundida y cuántos permanecen concentrados en un grupo reducido de laboratorios.
Fuentes: Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Índice Mundial de Innovación 2026.












