9 de octubre de 2026

Jonathan, la tortuga terrestre más longeva, superó una crisis gracias a alimentación manual

Jonathan, la tortuga terrestre más longeva conocida, en Plantation House

Jonathan, la tortuga gigante de Seychelles considerada el animal terrestre vivo más longevo conocido, estuvo cerca de morir en 2009 porque había dejado de alimentarse correctamente. El veterinario Joe Hollins descubrió que el problema no era simplemente la edad: su pico se encontraba blando y deteriorado, por lo que ya no podía cortar el pasto como las otras tortugas de Plantation House, en la isla de Santa Elena.

La solución fue tan paciente como directa. Hollins comenzó a darle comida a mano y organizó una rutina que permitió que recuperara peso y actividad. Después de uno o dos años, el pico volvió a crecer con suficiente firmeza. Hoy, Jonathan tiene al menos 194 años, mantiene un apetito notable y obliga a sus cuidadores a utilizar guantes gruesos durante la alimentación.

El detalle del pico cambió el diagnóstico

Cuando el veterinario llegó a la residencia del gobernador de Santa Elena, Jonathan rondaba los 180 años y estaba extremadamente delgado. Tenía cataratas avanzadas, apenas podía ver y tampoco podía localizar la comida mediante el olfato. En un principio, su estado parecía un deterioro inevitable asociado con una vida excepcionalmente larga.

La observación de David y Emma, las otras tortugas gigantes del lugar, reveló la diferencia. Ellas cortaban las hojas con surcos del pico que funcionan como pequeños dientes de sierra. Jonathan intentaba pastar, pero su pico reblandecido y quebradizo no conseguía seccionar la hierba. Sin alimento suficiente, perdía fuerza aunque permaneciera rodeado de vegetación.

La alimentación asistida revirtió el proceso. Aumentó de peso, volvió a moverse con energía y recuperó conductas propias de un animal sano. Su mordida se hizo tan rápida y potente que el equipo adoptó guantes de soldador como protección. Los cuidadores le ofrecen distintos alimentos y entre sus preferidos están los plátanos.

Un plátano, una zanahoria y una maniobra delicada

La fruta favorita de Jonathan también crea una complicación inesperada: su textura pegajosa puede adherirse al paladar. Cuando ocurre, Hollins utiliza una zanahoria larga para desprender los restos. La operación debe realizarse con rapidez porque la tortuga cierra el pico con fuerza y utiliza sus patas delanteras para apartar lo que interpreta como un objeto atorado.

El episodio ilustra hasta qué punto el cuidado de un ejemplar anciano depende de rutinas específicas. No basta con colocar comida en el recinto. La pérdida de visión, la ausencia de olfato y la forma del pico requieren que una persona entregue cada porción y observe la respuesta. El éxito no provino de un tratamiento extraordinario, sino de identificar una limitación mecánica que había pasado inadvertida.

Jonathan enfrentó además otros riesgos. En una ocasión quedó volteado sobre el caparazón después de intentar aparearse con Emma. Esa posición es peligrosa para las tortugas porque carecen de diafragma y el peso de los órganos puede presionar los pulmones. Fue encontrado a tiempo y colocado nuevamente sobre sus patas.

Un hogar adaptado para una vida fuera de escala

El recinto conocido como Governor’s Paddock fue rediseñado con un baño al que las tortugas pueden entrar caminando y un comedero al nivel del suelo. Los cambios facilitan el acceso, reducen obstáculos y permiten que Jonathan, David y Emma pasten mientras los visitantes los observan desde una distancia controlada.

Jonathan vive en Santa Elena desde 1882 y se calcula que nació alrededor de 1832. La edad fue estimada a partir de su tamaño cuando llegó a la isla, de modo que algunos cuidadores consideran posible que ya haya superado los 200 años. Incluso con la cifra oficial mínima, su vida abarca cambios políticos, tecnológicos y sociales ocurridos a lo largo de casi dos siglos.

En 2026 circularon rumores falsos sobre su muerte, pero fueron desmentidos con imágenes que lo mostraban vivo y comiendo. La administración de Santa Elena ha preparado un protocolo denominado “Operation Go Slow” para el día de su fallecimiento, que contempla actos públicos y una jornada de duelo en la isla.

La longevidad también implica responsabilidad

El caso de Jonathan combina curiosidad histórica y medicina veterinaria. Su récord atrae visitantes, pero el interés público aumenta la responsabilidad de vigilar su alimentación, postura, movilidad y respuesta al entorno. Hollins, ya retirado, continúa participando en el calendario de cuidados junto con otras personas.

La tortuga responde al sonido de la voz del veterinario y se aproxima cuando lo escucha, probablemente porque lo asocia con la comida. Después de más de quince años de atención, esa rutina se ha convertido en una relación reconocible para ambos.

La recuperación demuestra que incluso un animal extraordinariamente viejo puede mejorar cuando se identifica la causa concreta de su deterioro. Un pico incapaz de cortar hierba parecía anunciar el final de Jonathan; la observación, la alimentación manual y la adaptación del recinto le permitieron sumar más de una década de vida activa.

Fuentes: Guinness World Records, Gobierno de Santa Elena.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Billie Joe Armstrong y los integrantes de Green Day en una fotografía promocional

Internet vuelve a ‘despertar’ a Green Day: el meme de octubre tiene un origen de duelo

El cambio de septiembre a octubre vuelve a activar una de las bromas más persistentes de internet: recordar a Green Day que llegó el momento de despertar. Este jueves 1 de octubre, LOS40 retoma el ritual digital asociado con “Wake Me Up When September Ends”, una canción cuyo título terminó convertido en calendario para memes, aunque su origen es una pérdida familiar.