El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió este martes 29 de septiembre a Estados Unidos y Rusia que negocien un nuevo acuerdo para limitar sus arsenales estratégicos, después de que el último tratado bilateral expirara en febrero. El llamado fue formulado en Nueva York durante una reunión de alto nivel dedicada a promover la eliminación total de las armas nucleares, en el cierre de la agenda de alto nivel de la Asamblea General.
La advertencia parte de un cambio concreto: por primera vez en más de medio siglo, las dos mayores potencias atómicas no están sujetas a límites jurídicamente vinculantes sobre sus principales armas estratégicas. Guterres describió el escenario como el momento nuclear más peligroso desde el final de la Guerra Fría y sostuvo que la pérdida de salvaguardias aumenta el riesgo de una nueva carrera armamentista.
Un vacío de control entre las mayores potencias
Estados Unidos y Rusia concentran, en conjunto, alrededor de 90 por ciento del armamento nuclear existente, de acuerdo con estimaciones internacionales recopiladas entre 2025 y 2026. Esa proporción explica por qué el fin del marco bilateral tiene efectos que rebasan a ambos países: las decisiones de Washington y Moscú condicionan la estabilidad estratégica, la confianza entre Estados y el futuro del sistema mundial de no proliferación.
El START III, también conocido como Nuevo START, fue durante años el principal instrumento para fijar topes verificables y sostener canales de información sobre los arsenales desplegados. Su expiración dejó un vacío en un periodo marcado por guerras, ataques contra infraestructura sensible y una relación deteriorada entre las potencias. El secretario general remarcó que el desarme no debe entenderse como una concesión política, sino como una obligación jurídica prevista en el régimen internacional.
La ONU reclama transparencia y reducción de riesgos
Además de pedir un acuerdo sucesor, Guterres instó a todos los Estados poseedores de armas nucleares a reducir el papel de esos sistemas en sus políticas de seguridad. El planteamiento incluye medidas de confianza, transparencia y comunicación que permitan evitar errores de cálculo. En una crisis, una señal mal interpretada, una falla técnica o una cadena de decisiones tomada con información incompleta puede escalar con una rapidez imposible de revertir.
La reunión de este martes retomó el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, conmemorado el 26 de septiembre. La fecha recuerda que el primer gran asunto abordado por la Asamblea General de la ONU en 1946 fue precisamente el control de la energía atómica y la eliminación de armas capaces de provocar destrucción masiva. Ocho décadas después, el objetivo continúa sin cumplirse y el debate vuelve a centrarse en evitar que desaparezcan los mecanismos construidos durante la Guerra Fría.
El desarme vuelve al centro de la agenda
El mensaje de Naciones Unidas no se limitó a las dos potencias. También alcanzó a China, Francia, Reino Unido y al resto de los países con capacidad nuclear. La organización reclama que se reduzca la dependencia estratégica de estas armas y que se refuercen los compromisos de no proliferación. La preocupación crece porque los avances tecnológicos, la incorporación de inteligencia artificial a sistemas militares y el desarrollo de nuevas plataformas pueden acortar los tiempos de decisión.
Guterres advirtió que el aumento de los riesgos y el debilitamiento de las salvaguardias conducen hacia un escenario de desastre. Su petición concreta es que Washington y Moscú vuelvan a una mesa de negociación y establezcan un marco verificable que reemplace al tratado vencido. La ONU busca que el diálogo empiece antes de que la ausencia de límites se convierta en la nueva normalidad estratégica.
La jornada dejó así una exigencia inmediata: reconstruir reglas, inspecciones y canales de comunicación entre quienes poseen los mayores arsenales del planeta. La cuestión no es solo cuántas armas existen, sino qué controles impiden su uso y qué instituciones pueden contener una crisis. Sin un pacto sucesor, el sistema internacional pierde una de sus principales barreras frente a una confrontación nuclear.
Fuentes: Organización de las Naciones Unidas, Agencia EFE, La Prensa.












