21 de septiembre de 2022

El Infierno : La Feria

Sr. López

Agencia Éjele/ 26-07-22/ Londres, Roma, Nueva York, Tokio, México.- Esta agencia internacional de noticias inventadas, anónimamente recibió un video de una supuesta reunión celebrada el domingo 24 de julio pasado, entre seis personajes de la vida política, económica y religiosa de México, con quien dijo ser Dios.

Para verificar la autenticidad del video, por vía electrónica, se envió a los que aparecen en él, quienes lo ratificaron y aseguran que no fue editado; todos solicitaron el anonimato. Fue imposible localizar teléfonos, dirección electrónica ni domicilio del personaje principal (Dios) cuya imagen no quedó grabada aunque la voz a Él atribuida se escucha con nitidez.

La reunión al parecer fue a orillas del Lago de Chapultepec en la Ciudad de México. Aparte de Dios participaron, un sacerdote católico, un obispo, representantes de los partidos políticos Morena, PAN y PRI, y un alto empresario. A continuación un resumen de lo más destacado del video:

Inicia el sacerdote, hombre mayor, agradeciendo a Dios su puntualidad. Se escucha a Dios decir muy amable, “de nada hijo, para mí no existe el tiempo”. El obispo interrumpe grosero, “esto es una mascarada”, y pide pruebas de que es Dios quien dice serlo o él se retira. El cura dice a Dios que por favor haga algo, un milagro, “aunque sea chiquito”. Se escucha a Dios decir al obispo “desde los fariseos, me caen mal ustedes”, se ve que el obispo intenta moverse y contestar pero quedó paralizado y mudo por el resto de la reunión.

El representante de Morena dice que está dispuesto a creer que es Dios pero que no lo parece (“¿No?”, dice Él), pues, no (“¿Por qué?”), pues, así, de traje y corbata, sin barba y de pelo corto (“Te estás acordando de Mi Hijo, Él fue de túnica porque era la moda entonces; ahora lo formal es el traje, la barba la usan los jóvenes y de pelo largo me veo fatal”).

El priista interrumpe diciendo enfático al del Morena que no fueron para hablar de moda y dirigiéndose a Él, empieza un discurso pidiendo Su apoyo al PRI con lo de Alito, recordándole que su partido se encargó de reestablecer relaciones con el Vaticano y lo insta a no permitir que desaparezca (“¿Y lo del Vaticano a mí, qué?”, le pregunta Dios); “como que ¿qué?” -se asombra el priista-, “reconocimos a tus representantes” (“¿Mis qué…?” -se oye a Dios asombrado), “tus representantes”, insiste el priista (“no lo tutees”, recrimina el panista; se oye a Dios decir, “déjalo, a Mí nadie me habla de ‘Usted’”); sigue el priísta: “¿si te acuerdas de las leyes de Reforma, de Juárez, de que no se reconocía ni la personalidad de tu iglesia?, bueno, nosotros arreglamos todo eso”.

Con voz paciente, le responde Dios: “Estás confundido, hijo; la iglesia romana la fundó Saulo, ustedes le dicen Pablo, reconozco que de buena intención, pero le cambió todo a Pedro, que mucho le dije a mi Hijo escogiera otro, era una piedra ese hombre… y ya ven cómo son los hijos, no me hizo caso… y de Juárez, claro que me acuerdo, buena persona pero ¡qué necio!, por eso mandé por él, si no, se les queda 20 años más de Presidente y se quedan sin benemérito… y lo de Alito, ustedes lo dejaron hacer su tiradero, ahora arréglenlo”. El priista insiste, “échanos la mano, el partido está fatal, es una Torre de Babel (“no creas tanta cosa que dicen de Mí”, intercala Él); “¿cómo, no es cierto eso?”, vuelve a hablar el cura (“ni lo de Jonás y la ballena, ni el Diluvio, ni los primogénitos de Egipto que mató un ángel de parte Mía… ¡Me cargan cada cosa!”, se defiende Dios).

Carraspeando, el representante de MORENA dice, “con todo respeto, tampoco venimos a hablar de historia y lo de Alito está bien, rebien” (el obispo sigue quieto, ni los ojos mueve, chorrea sudor, el cura le pone un periódico en la cabeza), sigue el morenista: “aunque me congratulo de que se haya arreglado el asunto de tu religión” (“¿cuál?”, intercala la voz de Dios), “el catolicismo” (“no -interrumpe Él-, Yo ni bautizado estoy”)… “bueno -dice el morenista-, es Tu asunto… lo que nos trajo a esta reunión, suponiendo sin conceder que seas Dios, es que nos pudieras ayudar a arreglar lo de la agresión yanqui a la soberanía de México”.

“Señor -dice el cura-, primero el hambre, el mundo no da para más, ayúdanos”. Se oye a Dios: “Buen hombre, te preocupa el hambre… cuando fue mi Chamaco, eran 300 millones en todo el mundo, ahora son siete mil millones, no andan tan mal, parece… y los empresarios tiran comida para mantener los precios, no falta comida, sobra ambición”.

El empresario, muy bravo, por fin habló: “¡no señor!, ¡qué hambre ni qué Alito, ni qué soberanía ni qué nada, lo importante es que nos hagas el milagro de que el Presidente entienda que los yanquis y los canadienses no están agrediendo al país, es él, López Obrador el que agrede a sus empresas e inversiones porque no respeta el T-MEC, eso es lo que importa, nos van a reventar la economía, vamos a perder carretadas de dinero, lo demás, ya veremos después”.

El morenista ataja: “si a esas vamos, primero piensen en la patria, lo primero son las elecciones del próximo año y las de 2024, ¡eso es lo único que importa!”, y dirigiéndose a Dios “dinos Dios con toda seriedad a qué te comprometes con lo de los gringos porque, personalmente me instruyó el Presidente para decirte que Tu Hijo prometió mucho y ya ves…” Se hace confusa la grabación, hablan todos, se oyen insultos.

Alzando la voz, Dios los hace callar:

“Yo soy el Dios verdadero y hago milagros pero ni los ven… ¿o no lo es que nazca un niño? También puedo parar el Sol y lo que Yo quiera, pero no Me desperdicio en la política, en esa nunca Me meto, que para eso les di raciocinio; menos voy a volver sensato a López Obrador, lo eligieron sabiendo bien cómo es, terco, mendaz y que solo piensa en él mismo. Eso quisieron, eso tienen. Y de las promesas de mi Hijo, dile a tu Presidente -dice al morenista-, que me reclame cuando lo mande llamar… y también dile que a veces pienso, Palabra Mía, que debería haber creado el Infierno.

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