14 de octubre de 2026

Códice Azcatitlan vuelve a narrar la memoria mexica en el Museo de Antropología

Detalle del Códice Azcatitlan exhibido en México

El Códice Azcatitlan, manuscrito elaborado en el Valle de México entre finales del siglo XVI y principios del XVII, se exhibe temporalmente en el Museo Nacional de Antropología después de permanecer casi dos siglos fuera del país. La pieza llegó desde la Biblioteca Nacional de Francia como parte de un intercambio cultural acordado por México y Francia. La muestra permanecerá abierta hasta el 6 de diciembre y permite observar por primera vez en territorio mexicano el original desde su salida en 1840.

Un relato pictográfico que cruzó el Atlántico

El documento relata la migración desde Aztlan, la fundación de México-Tenochtitlan, la sucesión de gobernantes mexicas, la llegada de los españoles y los primeros años coloniales. Sus imágenes combinan recursos de la pictografía mesoamericana con escritura y soportes europeos. Esa convivencia convierte al códice en una fuente para estudiar no solo los acontecimientos que representa, sino la transformación de las formas de registrar y transmitir memoria después de la Conquista.

El préstamo forma parte de la conmemoración por 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia. Mientras el Azcatitlan viajó a Ciudad de México, el Códice Boturini fue enviado a París. Ambos narran la peregrinación mexica con lenguajes distintos: el Boturini es una tira de papel amate con trazos sin color, mientras el Azcatitlan está hecho sobre papel europeo y utiliza ilustraciones policromas que prolongan el relato hasta el periodo colonial.

La exposición amplía la lectura del manuscrito

La pieza central se presenta abierta dentro de una vitrina y bajo condiciones controladas de iluminación. El recorrido incluye 25 objetos arqueológicos y etnográficos que explican la producción, uso y conservación de los códices. Entre ellos figuran machacadores de piedra utilizados para fabricar papel, una vasija tipo códice, puntas de proyectil mexicas, un pectoral de tradición Mezcala, jícaras con colorantes naturales y un textil hñähñu.

La museografía se divide en seis ejes: tradición prehispánica, códices virreinales, formación de acervos, estudio específico del Azcatitlan, mitos fundacionales y perspectivas actuales. También se exhiben facsimilares de nueve documentos, entre ellos los códices Bodley, Boturini, De la Cruz-Badiano y Mendocino. La comparación ayuda a distinguir materiales, formatos y funciones sociales de manuscritos producidos en momentos y comunidades diferentes.

Diplomacia, investigación y acceso digital

El acuerdo temporal fue impulsado después de una solicitud promovida por la comunidad hñähñu de Ixmiquilpan, Hidalgo, y quedó formalizado por los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Emmanuel Macron en noviembre de 2025. Autoridades culturales presentaron el intercambio como un acto de confianza y como punto de partida para investigación conjunta, digitalización, acceso abierto e intercambio de especialistas en conservación.

La Biblioteca Nacional de Francia conserva un conjunto amplio de manuscritos mexicanos. Su estudio exige cruzar historia, lingüística, química de materiales, conservación y lectura iconográfica. Cerca de mil documentos de sus colecciones relacionados con México ya pueden consultarse mediante Memórica, plataforma digital pública. El acceso en línea no sustituye la presencia del original, pero amplía las posibilidades de investigación sin exponer físicamente las piezas.

La exposición coincide con el VI Congreso Internacional de Etnohistoria, que se realiza del 14 al 16 de octubre en el mismo museo. Sus mesas abordan codicología, contextos de creación, función social, herramientas digitales y técnicas moleculares aplicadas a manuscritos. El encuentro académico coloca al Azcatitlan dentro de una discusión viva: cómo leer documentos que son simultáneamente objetos materiales, narraciones históricas, testimonios comunitarios y patrimonio desplazado.

El regreso es temporal y no modifica la propiedad del códice, que seguirá en el acervo francés. Sin embargo, su presencia ofrece una oportunidad poco común para que el público observe el documento junto con piezas de las culturas cuya historia representa. La visita conecta memoria, investigación y diplomacia, y vuelve visible el debate sobre circulación, custodia y acceso al patrimonio mexicano conservado fuera del país.

Fuentes: Secretaría de Cultura del Gobierno de México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, La Jornada, H-México.

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