21 de septiembre de 2022

Abróchense los cinturones : La Feria

Sr. López

“Mis niñas son señoritas decentes -alegaba tía Laura-, pero les hicieron fama”, y no eran niñas, ni señoritas, ni decentes, y la fama se las hicieron ellas mismas por exhibir sin recato su condición de güilas. Faltaba más.

Desde las cumbres del poder político se insiste en mentir y atenuar verdades, para disimular incapacidad y miedo, sí, también miedo. Recibieron hace ya casi cuatro años todo el instrumental para trabajar por México y fallaron, no en todo pero sí en todo lo importante.

Proclaman falsas buenas noticias y logros imaginarios, con propaganda masiva que confían, diluya yerros, omisiones y las protestas que avivan ellos mismos, con su insolencia e ineficacia. Propaganda cuyo objetivo rascuache es continuar engañando hasta el fin de su periodo, disfrutando la dicha inicua de aplaudirse ante el espejo.

Han convertido en una tómbola de errores el ejercicio del poder y sin pudor, en un lodazal su pretendida lucha contra la corrupción… y quieren buenas noticias. Bueno, no hay.

Mejor dicho, sí hay pero no son del gobierno y no son noticia, porque no es noticia una madre que amamanta un hijo a media jornada del subempleo con que ayuda a su hombre o con que sostiene sola a los suyos; ni es noticia un padre que se rompe el alma de sol a sol, sin empleo fijo, sin más derecho que largarse a pie al exilio, en busca de lo que acá no encuentra: trabajo. El estudiante que estudia tampoco es noticia, ni el empresario que se las ingenia para no quebrar; ni el médico que regala una medicina y no cobra algunas consultas; cuantimenos el político y el burócrata que sí honran su compromiso de trabajar por el bien común, que también los hay y NO son minoría (no habría país). Lo bueno, por normal, no llama la atención, no es noticia.

La gente común es la que mantiene en pie a la nación. Esos muchos millones que día a día y contra toda esperanza, hacen lo que tienen que hacer, a diferencia de los que juraron públicamente cumplir sus obligaciones, y se dedican a poner excusas a sus deberes y rebuscan en el pasado a los responsables de su fracaso de hoy.

México es mucho México, no solo por su territorio y recursos naturales, sino por su gente y esa, señores del poder, sigue en sus afanes escabullendo el cuerpo al acoso de los errores de ustedes, que dan una en el clavo y ciento en la herradura. Inútiles.

Parte de la propaganda masiva con que se encubren, incluye convencernos a los del peladaje, de que antes todo estaba mal, que el país era una birria, que no había una política pública correcta, ni en seguridad, salud, educación o economía, y deberíamos dar gracias a Dios a gritos, por tenerlos generosamente redimiéndonos, transformándonos, aunque no se les contrató para eso, sino para gobernar con la ley en la mano, para hacer el país como la Constitución manda que sea, no como se les ocurre a ellos, a él, aal Presidente, con altivez y una inmodestia que no se explica a la luz de sus fracasos.

Señores del poder: el país camina, la gente cumple, sin ningún mérito de ustedes. Lo que les debe preocupar es que en lo que les queda de periodo, la generalidad de los ciudadanos y hasta su clientela, se dé cuenta que sobran y peor, que estorban… cuidado, porque así como que muy dejado no es este pueblo, revisen la historia, pregúntenle a Peña Nieto o a Salinas de Gortari, que paladearon las mieles de una popularidad exacerbada y hoy se beben diario su bilis.

Deberían pedir que les echen menos confeti para que puedan meditar en lo que es la realidad de su gobierno. Y como no han de dar crédito a nada ni nadie de aquí, siguiendo el ejemplo de su líder, el Presidente de nuestra república, aferrado a su desconfianza metódica, atrapado en su delirio persecutorio que lo hace impermeable a todo lo que no sea laudatorio, se les sugiere reflexionar en cómo nos ven otros gobiernos y las entidades públicas internacionales: con desconfianza y pasmo, sin entender que no entienda nuestro gobierno.

El 16 de mayo de 2008, según publicó la Wikileaks, la embajada de los EU en México, dirigió el cable 154291 al Subdirector del FBI, John S. Pistole, informando la situación de México: “Un caos rampante, la generalizada corrupción y la incapacidad del gobierno para combatir esos fenómenos han sido percibidos como preocupantes amenazas por quienes buscan en nuestra frontera sur signos de potencial infiltración terrorista”.

Ahora, piense usted qué elemento de descomposición mencionado en ese cable, se ha corregido. Y agregue los informes presentados ante el Congreso de los EU por el general Glen D. VanHerck, Comandante del Comando Norte de Estados Unidos, por ejemplo el de marzo de 2021 cuando aseguró que el narco controla entre 30% y 35% del territorio del país. A lo que el Presidente respondió: “No es cierto lo que se sostiene, pero respetamos las opiniones de todos (…)”. ¡Ah, bueno!, ya con eso el responsable de la seguridad del hemisferio Norte de América, se queda tranquilo. Seguro ya les dijo a sus superiores y a los senadores de los EU: todo en orden, me equivoqué. Y no era “opinión”, sino un muy formal informe: nos tienen bajo la lupa.

Eso piensan allá de nuestro gobierno y nuestra situación. Y para ratificar que las cosas andan raras, muy raras, aparte de la liberación del Chapito sin consecuencias ni persecución posterior, la afirmación presidencial de que no tiene informes de que los de Sinaloa anden chambeando en la capital del país, a pesar de la balacera en Topilejo. Negar, negar, el sello de la casa.

Y prepárese para la andanada de propaganda por la detención el viernes pasado, de Caro Quintero, ese setentón que fue hace décadas un legendario capo del narco, fundador del Cártel de Guadalajara… ¡tengan para que aprendan!… sí, está bien, pero el que puso 20 millones de dólares de recompensa fue el gobierno de los EU. Y acá, el rumor en el mundo del delito era que el Caro le andaba queriendo dar la lata al cartel de Sinaloa, al Chapito, pues.

Caballeros de la 4T, abróchense los cinturone

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