Locatarios del Mercado Juan Sabines, en Tuxtla Gutiérrez, comenzaron a organizar una colecta para pintar la fachada y atender deterioros del inmueble, ante la falta de respuesta a peticiones que, aseguran, han planteado a las autoridades. El primer objetivo es visible hacia la calle, pero la demanda de fondo incluye goteras, fallas en las instalaciones eléctricas y daños en los pisos de uno de los centros de abasto de la capital chiapaneca.
La información fue difundida este 3 de septiembre por TV Azteca Chiapas, que recogió la postura de comerciantes del mercado. De acuerdo con esa cobertura, los locatarios afirman que el inmueble no recibe una renovación desde 2011 y que los problemas acumulados afectan tanto las condiciones de trabajo como la experiencia de quienes acuden a comprar.
La decisión de iniciar con la pintura de la fachada ilustra el alcance inmediato de la organización: los propios comerciantes pidieron cooperación para reunir recursos y ejecutar una mejora concreta. No se trata, sin embargo, de una sustitución de las responsabilidades públicas que señalan; los vendedores mantienen la solicitud de atención del Ayuntamiento para los trabajos que exigen intervención técnica y una planeación mayor.
Las goteras son uno de los puntos señalados por los locatarios. En un mercado de funcionamiento diario, las filtraciones no solo deterioran plafones y muros: también pueden complicar el tránsito por pasillos, el resguardo de mercancías y la limpieza de áreas de venta. La condición de los pisos forma parte del mismo reclamo, porque un mantenimiento incompleto puede convertir zonas de paso en espacios menos seguros durante temporadas de lluvia o de mayor afluencia.
Otro asunto planteado por los comerciantes es el estado de las instalaciones eléctricas. La nota no detalla una evaluación técnica ni un programa oficial de reparación, por lo que corresponde a las autoridades determinar el diagnóstico y las acciones necesarias. Para los locatarios, el punto es prioritario porque la operación de muchos puestos depende de iluminación, refrigeración o equipos básicos, además de que una red deteriorada requiere atención especializada.
El Mercado Juan Sabines es parte de la actividad cotidiana del centro de Tuxtla Gutiérrez y reúne comercio de alimentos, productos y servicios. Esa función comunitaria explica que las necesidades del edificio rebasen a un solo negocio: cada daño en las áreas comunes incide en los trabajadores, proveedores y clientes que circulan por el inmueble. Los vendedores han optado por resolver una primera tarea con aportaciones propias mientras esperan una respuesta institucional a las obras de mayor alcance.
La petición llega en los primeros días de septiembre, cuando el movimiento comercial suele acompañar preparativos de las fiestas patrias y las compras ordinarias de la ciudad. Una intervención ordenada debería contemplar la continuidad de los puestos, para no trasladar a los comerciantes costos adicionales ni interrumpir sin necesidad el acceso de las familias que utilizan el mercado.
La información disponible permite distinguir entre las mejoras que los locatarios pueden emprender de inmediato y los pendientes que requieren obra pública. Pintar la fachada puede mejorar la presentación del espacio, pero no resuelve por sí solo filtraciones, pisos dañados o una instalación eléctrica que necesita revisión. El siguiente paso verificable será conocer si el Ayuntamiento responde a la solicitud y bajo qué calendario atendería los problemas reportados.
Fuentes: TV Azteca Chiapas, publicación del 3 de septiembre de 2026; El Heraldo de Chiapas, antecedentes sobre el Mercado Juan Sabines.












