8 de febrero de 2023

“Vas a morir”, le dijeron a federal al golpearlo   

 

Saul Lopez

GMx

Chilpancingo.- Están desesperados por querer salir del hotel. Corren por los pasillos, se meten a un cuarto, salen. Se meten a otro. No saben qué hacer.

Son los policías federales que no alcanzaron a salir del Hotel Diplomático y afuera ya los espera un grupo de encapuchados que están dispuestos a todo.

Unos intentan abrir la puerta gris de metal para salir del hotel y buscar otras alternativas. Quizá saltar y fracturarse una pierna antes que ser golpeado con toda la furia. No lo logran.

Los golpes a la puerta principal aumentan de fuerza. El grupo de encapuchados furiosos ingresa al hotel ubicado en una zona popular, cerca del mercado de Chilpancingo

Por más que lo intentaron los Policías Federales no lograron salir. Ya no hay otra que aguantar lo que venga.

¡Ya se los cargó la chin…! —Se escucha en los pasillos—.

Algunos se esconden en otras habitaciones. Tienen suerte porque no los encontraron.

No así los que pernoctan o se escondieron en los cuartos marcados con el 101, 102 y 103.

¡Ya estuvo! ¡Paz! ¡Paz!

Llueven los golpes. No saben si cubrirse el rostro, la cabeza, el estómago…por todos lados entran los golpes.

Los gritos de dolor se escuchan en el pequeño hotel. Las escaleras blancas ahora son rojas.

Uno de los policías recibe patadas en la cara cuando es jalado por las escaleras. Su cabeza rebota en cada escalón.

Salen del hotel. Ahí hay más encapuchados y la tanda de golpes aún no termina.

Los tres reciben más golpes. El filo de una pala impacta en la espalda de uno de los policías.

¡Vas a morir perro! —Expresa uno de los encapuchados—

A los policías federales, que ya no pueden defenderse, los suben a una camioneta de la CETEG. Los golpes continúan.

Varias camionetas blancas avanzan, entre ellas en donde llevan a los federales. El rumbo es desconocido. El resto de los compañeros salió en su búsqueda, pero nada. Ni siquiera la intervención de Espartaco ayuda.

Al final, los tres policías privados de su libertad, delicados ante la golpiza recibida, son abandonados cerca de una caseta.

 

Vía EL UNIVERSAL

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