2 de octubre de 2022

América impone su ley  

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México, D.F., (29 nov.).- América sobrevive. Sortea a la ‘Maldición del líder’ por no rendirse ante la clemencia puma. Antonio Mohamed respira, la debacle estuvo cerca. Las Águilas ganaron un clásico a los Pumas (1-0). Sí, por fin, y era el más importante del torneo, el del pase a las semifinales del Apertura 2014.

El estadio Azteca estalló. Paolo Goltz reventó las gradas del recinto azulcrema. Un cabezazo sólido, certero, imposible para Alfredo Saldívar. Una anotación invaluable, que permite salvar a las Águilas del ridículo al que se encaminaban frente a Universidad.

Acabar en primer lugar le termina por servir a los de Coapa: al haber el mismo marcador en los dos encuentros, con ganadores distintos, el criterio de desempate resultó ser la posición en la tabla.

Como defensor, el argentino supo reconocer la debilidad auriazul. Al minuto 75 saltó para llenar de júbilo a su gente y silenciar a una fanaticada universitaria que había hecho sentir al ‘Coloso de Santa Úrsula’ como la segunda casa felina.

No se veía cómo el América volvería a la vida. Goltz encontró la fórmula que al ‘Turco’ le había hecho falta para vencer en un duelo de alta rivalidad.

América fue un manojo de nervios en la primera mitad. Sabe que el partido se resuelve con un gol y no lo quiere en contra. Le da pánico que Pumas se le vaya al frente en el marcador y le obligue a hacer tres anotaciones. Los azulcremas son intensos, pero el ímpetu no les alcanza para hacer figura al joven portero Alfredo Saldívar. No tienen un Chanfle Segundo como el goleador de la película de Roberto Gómez Bolaños, que se transmite en las pantallas del estadio Azteca.

Como ocurrió en el final de la temporada, las Águilas son tacañas con el buen futbol. Antonio Mohamed no sabe hacer lucir a un equipo millonario en nómina, pero paupérrimo para ofrecer espectáculo goleador. Los amarillos están asfixiados por la presión y la “Maldición del líder” les toca el hombro.

Universidad, en cambio, sabe a lo que juega. Se planta con personalidad, lucha, tiene talento al frente y dos atajadas de Moisés Muñoz impiden que se encamine la serie aún más hacia el bando del Pedregal. Dante López azota con sus desbordes a Paul Aguilar y Paolo Goltz, quienes parecen conos ante los embates del paraguayo.

Javier Cortés e Ismael Sosa se dedican a armar los contragolpes felinos que hacen palidecer a los aficionados americanistas que sufren y sufren porque su escuadra no tiene pegada, imaginación, mucho menos fortuna. América se diluye en la primera mitad, agradece el descanso porque le permite tener una tregua para intentar reacomodarse para el complemento. Pumas está conforme, tiene el pase a semifinales en la bolsa.

El complemento arranca igual. Las Águilas con el balón, pero los auriazules con la punzada que le falta precisión. En un contragolpe, Sosa está a punto de definir ante Muñoz. El universitario quiere hacer una serie de fintas; pierde el tiempo y el balón. El grito de gol puma queda hecho un nudo. Juego en el alambre, porque Universidad ha tenido demasiada clemencia. También perdona un mano a mano Eduardo Herrera.

América, con la desesperación como síntoma, se agarra de una pelota parada que remata un defensa como Goltz. Una jugada suficiente para que las Águilas hayan sorteado a la “Maldición del líder”. Un premio excesivo para lo que ha sido el equipo azulcrema, pero que mantiene el sueño emplumado del título 12 en su historia.

 

 

Vía EL UNIVERSAL

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