Una embarcación que transportaba a 305 migrantes desde Yibuti hacia Yemen naufragó cerca de la costa oriental del país africano y dejó al menos 139 personas muertas, entre ellas 15 menores, además de 84 desaparecidas. La tragedia ocurrió entre la noche del jueves 8 y la madrugada del viernes 9 de octubre, en las inmediaciones de Guhere, al norte de Obock, en una de las rutas marítimas más peligrosas entre el Cuerno de África y la península arábiga.
La Organización Internacional para las Migraciones informó que más de 80 personas sobrevivieron. Todas las personas rescatadas identificadas hasta ahora son de nacionalidad etíope. Los equipos locales mantuvieron las labores de búsqueda mientras el oleaje devolvía cuerpos y pertenencias a la playa, una escena que rebasó la capacidad inmediata de respuesta de las autoridades de la zona.
Una embarcación sobrecargada que se hundió cerca de la costa
Los sobrevivientes relataron que el barco zarpó la tarde del 8 de octubre y se hundió poco después de iniciar el trayecto. Alexandre Coissac, jefe de misión de la OIM en Yibuti, explicó que la sobrecarga fue el principal factor señalado en la pérdida de la nave. La cercanía de la costa no evitó una mortalidad elevada: muchas personas quedaron atrapadas o no pudieron alcanzar tierra en la oscuridad.
El balance oficial de 139 fallecidos comprende los cuerpos sepultados bajo supervisión de las autoridades yibutianas. Otras víctimas fueron enterradas por integrantes del propio grupo antes de que pudieran ser verificadas, por lo que todavía no forman parte del conteo formal. Esa diferencia explica por qué el número final puede aumentar conforme avancen la identificación y las tareas en el litoral.
Las autoridades trasladaron a quienes lograron sobrevivir al centro de atención de la OIM en Obock. Allí reciben revisión médica por la ingestión de agua de mar, primeros auxilios y apoyo psicológico. Algunos ya pudieron comunicarse con sus familias para confirmar que están con vida; otros recibieron la noticia de que familiares que viajaban en la misma embarcación murieron o continúan desaparecidos.
La ruta oriental conecta Etiopía con los países del Golfo
El trayecto entre Yibuti y Yemen forma parte de la llamada ruta oriental. Miles de personas salen cada año de Etiopía y de otros países del Cuerno de África, cruzan por tierra hasta las costas de Yibuti y después intentan atravesar el estrecho de Bab el Mandeb. Su objetivo suele ser llegar a Arabia Saudita u otros países del Golfo, donde buscan empleo y mejores ingresos.
El recorrido combina desiertos, redes de traficantes, centros de detención, violencia y cruces marítimos en barcos improvisados. La guerra en Yemen no ha eliminado el flujo: para muchos viajeros, ese país sigue siendo un punto de paso hacia la frontera saudí. Al mismo tiempo, el conflicto regional ha multiplicado los riesgos y ha limitado las capacidades de protección y rescate.
La OIM había advertido que durante el año anterior más de 900 personas murieron o desaparecieron en esa ruta, el registro anual más alto en el estrecho. El nuevo naufragio se encuentra entre los más letales documentados recientemente y vuelve a mostrar la distancia entre el volumen de personas que intentan el cruce y los recursos disponibles para prevenir salidas inseguras.
Búsqueda, identificación y atención a sobrevivientes
La prioridad inmediata se concentra en localizar a las 84 personas que permanecen desaparecidas, estabilizar a los sobrevivientes y establecer la identidad de quienes murieron. La identificación representa un reto adicional porque muchos viajeros no portan documentos o los pierden durante el naufragio, mientras sus familias se encuentran a cientos o miles de kilómetros.
Las autoridades de Yibuti trabajan junto con la OIM en la zona de Guhere. El organismo internacional mantiene personal de emergencia sobre el terreno y ha pedido que la magnitud de la pérdida no quede reducida a una cifra. Detrás del balance hay familias que esperan noticias y sobrevivientes que deberán afrontar tanto las secuelas físicas como el impacto de haber perdido a compañeros y parientes durante el trayecto.
La investigación deberá precisar las condiciones de la embarcación, el punto de salida y la participación de redes que organizaron el viaje. Mientras tanto, el conteo continúa abierto y la costa de Obock permanece como el centro de una operación que combina rescate, asistencia médica, registro de víctimas y comunicación con comunidades de origen.
Fuentes: Organización Internacional para las Migraciones, Associated Press, Al Jazeera.












