El Gobierno federal informó este 14 de julio una reducción de 48 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y junio de 2026. La cifra fue presentada como uno de los avances centrales de la estrategia de seguridad, en un mes marcado también por el Mundial y por fuerte presencia de visitantes en varias ciudades.
El dato oficial
De acuerdo con los reportes citados por medios nacionales, el promedio diario pasó de 86.9 homicidios al cierre del gobierno anterior a 45.4 en junio de 2026. La autoridad subrayó que se trata del registro mensual más bajo del actual sexenio y del junio con menor violencia letal en más de una década.
La reducción es relevante, pero requiere lectura completa. Un promedio nacional puede mejorar mientras algunas regiones siguen bajo presión. Guanajuato, Michoacán, Sinaloa, Estado de México, Baja California, Jalisco y otros estados continúan concentrando una parte importante de los asesinatos. Ahí, la vida cotidiana se mide menos por porcentajes nacionales y más por extorsiones, desapariciones, ataques a autoridades locales y control territorial.
Seguridad no es solo estadística
El Gobierno tiene derecho a destacar avances cuando los datos los respaldan. Pero la comunicación de seguridad necesita acompañarse de información verificable, periodicidad clara y explicación de métodos. Si no, las cifras pueden chocar con la percepción de comunidades que viven bajo amenazas persistentes.
Junio fue además un mes atípico por el Mundial 2026. El despliegue de fuerzas federales, estatales y municipales en sedes y corredores turísticos pudo influir en algunos indicadores. La pregunta será si la tendencia se sostiene cuando termine el operativo mundialista y la atención vuelva a zonas que no estuvieron bajo el reflector internacional.
Para las familias, el dato que importa es si hay menos homicidios, pero también si hay menos impunidad. Una baja en asesinatos no resuelve por sí sola el cobro de piso, reclutamiento criminal, violencia contra policías municipales o control de carreteras. La seguridad pública exige continuidad, investigación y justicia, no solo contención.
El avance reportado abre una ventana para exigir más precisión: dónde bajó, por qué bajó y qué falta. Solo así una cifra nacional puede convertirse en una política que se sienta en colonias, caminos y municipios.
Fuentes: El País y MVS Noticias.












