José Antonio Molina Farro
Una de las características distintivas de un gran hombre es que su intervención activa hace ocurrir lo que parecía sumamente improbable. Hay supuestos realistas que sostienen que los fines deseables en la política casi siempre se consiguen empleando medios indeseables. Nada más falso. Poder y orden no son sinónimos de una camisa de fuerza de doctrina. Sí es posible reconciliar la libertad individual con el mínimo indispensable de organización y autoridad. El gobernador de Chiapas Eduardo Ramírez Aguilar, así lo ha demostrado. Lo hemos dicho, la miseria de nuestras biografías confecciona la miseria de nuestras políticas. No es el caso. Lo avala una limpia y fecunda trayectoria en la administración pública y también como un reformador de normas y constructor de instituciones.
ERA expresa su naturaleza auténtica, rica y armoniosamente desarrollada, autónoma, libre de conflictos internos en profunda e instintiva armonía con la sociedad y, por tanto, poseedora de natural sabiduría, dignidad y autoridad. Los chiapanecos confían en él porque es un paladín de sus más profundos intereses, excepcionalmente poderoso y confiado, seguro de sí mismo. Sus gustos, sus movimientos físicos, el acento, sus giros idiomáticos, están arraigados en lo mejor de las tradiciones chiapanecas. Un hombre del pueblo.
Lo hemos dicho, aún sus críticos más enconados difícilmente pueden negar el valor y la importancia de las tempranas repercusiones (siete meses) del gobierno para pacificar un estado convulso, subsumido en una violencia galopante. Creo conocerlo, pero tratar de resumir su visón de gobierno en tan pocas frases sería tan absurdo como arrogante, sin embargo, de ello, puedo contundentemente afirmar que respeta la seriedad, la inteligencia, la experiencia y los aportes de los mayores, y los recompensa con gratitud y afecto duraderos. Algo no menor es que aprecia la información precisa y fáctica, la capacidad para unir las cosas y volver a separarlas. Detesta, por lo mismo, la vaguedad, la oscuridad y la abstracción. Ha demostrado con creces que es posible ser políticamente eficiente y a la vez, benévolo y humano. Sabe escuchar y también rectificar. Es apasionado pero no obcecado. Su pensamiento político es una defensa de la razón sobre el autoritarismo y la intolerancia tóxica
Chiapas. Según datos del INEGI, para 2024 el 46.7% de la población se encuentra en situación de pobreza extrema en México, y también en situación de pobreza, con un 74.7%.
En analfabetismo tradicional y funcional también ocupa el primer lugar; en grado de escolaridad también lo mismo, 7.9 años. El 12.9% de la población mayor de 15 años no sabe leer ni escribir. Se actúa en varios frentes y de manera integral para combatir el flagelo de una escolaridad deficiente, la exclusión, la desigualdad y las asimetrías regionales. Ya está en marcha la nueva agenda de la educación por Chiapas.
Educación de calidad y pertinencia educativa. Dignificar a las escuelas de educación básica, con mayor y mejor infraestructura, un nuevo modelo pedagógico, mayor y mejor capacitación al magisterio y estímulos a los mejores maestros.
Gobierno inteligente. Elevar el coeficiente intelectual de la administración pública con capacitación e infraestructura tecnológica interconectada y de punta, para enfrentar con soluciones avanzadas frentes como la de seguridad ciudadana, educación, salud, transporte, servicios públicos, etc. Y esto es así porque las políticas públicas han estado fragmentadas y no existía coordinación entre las secretarías de estado (se trabaja arduamente en ello).
Fomento a la innovación, la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Hasta ahora, este programa estratégico para el desarrollo, la proporción del PIB destinada a ello, ha venido decreciendo a nivel federal y estatal.
Reactivar el campo. Combatir la pobreza con inversión, producción y empleo. Para ello, un programa estatal de agroindustrias que favorezca el valor agregado, fortalezca la reconversión productiva y articule las cadenas de valor. Mejorar las redes de comercialización y aprovechar ventajas comparativas y competitivas.
Robustecer el órgano de fiscalización del gasto público y concentrar esfuerzos en monitorear el cumplimiento de los objetivos y no solo documentar la ruta de desembolso de los recursos. Rendición de cuentas y transparencia en el gasto público.
El más importante acuerdo político es erradicar la exclusión con una política económica y social con visión de Estado y corresponsabilidad de la sociedad y los tres niveles de gobierno. Diseñar una estrategia integral, articulada, democrática, con horizonte de largo plazo y sustentada en derechos sociales exigibles. Debe entenderse que el desarrollo de cualquier país o región es un fenómeno de largo plazo que por definición demanda políticas transexenales.
Se trata de una gobernabilidad incluyente en la que se generen espacios de diálogo para la construcción de acuerdos con los sectores sociales representativos. Así las políticas serán más legítimas por sus atributos incluyentes y más eficientes y estables porque contemplan distintas perspectivas.
Una tarea fundamental es construir ciudadanía, esto es, ciudadanos capaces de conocer los deberes y derechos que impone el vivir en una sociedad democrática.
La meta es fortalecer capacidades para ampliar oportunidades. Equiparlos para que piensen y actúen en libertad. Revertir la predestinación por clase, sexo, cultura y origen.
Hay un mandato de los electores por un cambio verdadero por la vía institucional y pacífica. Eduardo Ramírez Aguilar ha expresado su irrevocable voluntad a favor de un cambio político profundo que destierre la corrupción, la impunidad, la ineficiencia y todos aquellos vicios que se han generado durante años. Consolidar el Estado de derecho y encontrar los caminos propios de una gobernabilidad incluyente y plural.
P. S. “Es preferible mantener abiertas las grandes preguntas que contentarse apresuradamente con las pequeñas respuestas”. Savater.












